Río Cauto, Granma, 8 de marzo de 2025 – La tensión en el municipio de Río Cauto, en la provincia de Granma, parece haberse reducido tras varios días de protestas desencadenadas por la detención de Mayelín Carrasco Álvarez, una madre que denunció públicamente la falta de alimentos y las precarias condiciones de vida en su comunidad. A pesar de la visita de la primera secretaria del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia, Yudelkis Ortiz Barceló, para calmar los ánimos, el descontento persiste entre los pobladores, quienes exigen soluciones concretas en lugar de discursos que apelan al pasado.
El estallido social comenzó el miércoles cuando Carrasco, de 47 años, subió a la tarima en la plaza central Ángel Fría para reclamar por la escasez de productos básicos como leche y huevos, que afectan a su familia y a cientos de habitantes de Guamo Viejo, una pequeña comunidad rural de la región. Su intervención fue interrumpida abruptamente por agentes vestidos de civil que la arrestaron, provocando la indignación de los presentes. Videos que circularon en redes sociales mostraron a los vecinos intentando impedir la detención, mientras coreaban consignas y entonaban el himno nacional en señal de protesta.
Desde entonces, las manifestaciones no han cesado. Con cacerolazos y marchas pacíficas, los habitantes de Río Cauto han exigido la liberación de Carrasco y medidas urgentes para enfrentar la crisis alimentaria que golpea a la zona. La llegada de Ortiz Barceló el viernes buscó desactivar la creciente tensión, pero su discurso, centrado en exaltar los logros de la Revolución y minimizar las carencias actuales, no convenció a todos.
Un discurso que no calma el hambre
Durante su intervención, la dirigente provincial intentó apelar a la memoria histórica de los pobladores, asegurando que la Revolución «no le va a quitar a nadie lo que le ha dado» y recordando cómo era Río Cauto antes de 1959. «Lo que se ha construido aquí es gracias a la Revolución», enfatizó, mientras algunos asistentes respondían con murmullos de escepticismo.
Pero los habitantes de Río Cauto no protestan por el pasado, sino por el presente. En la localidad, los apagones pueden durar hasta 23 horas al día y la distribución de alimentos básicos es irregular, lo que ha agravado el descontento. Para muchos, las palabras de Ortiz Barceló sonaban desconectadas de la realidad que enfrentan. «¿Cómo nos van a hablar de lo que teníamos hace 60 años si hoy no tenemos ni pan?», comentó un residente tras la reunión.
Lejos de sofocar el malestar, la detención de Carrasco ha avivado una discusión más profunda sobre la libertad de expresión y el derecho a exigir mejores condiciones de vida. Testimonios indican que la mujer se desmayó durante un interrogatorio el jueves y fue trasladada a un hospital local antes de ser llevada a Bayamo, sin que hasta ahora se conozca con certeza su situación legal.
Un malestar que no se apaga
Las autoridades han intentado desacreditar la protesta sugiriendo que Carrasco recibió ofertas de ayuda estatal, como una vivienda temporal y un empleo, insinuando que su reclamo no tenía fundamento. Sin embargo, en Guamo Viejo, los vecinos la consideran una voz legítima de su comunidad. «Ella dijo lo que todos sentimos, lo que nadie se atreve a decir por miedo», expresó un manifestante.
El gobierno cubano enfrenta crecientes desafíos para contener el malestar popular en un contexto de crisis económica que se profundiza. El deterioro de los servicios básicos, la falta de insumos médicos y el encarecimiento de los alimentos han generado un caldo de cultivo para protestas como la de Río Cauto, que podrían repetirse en otras localidades del país.
Aunque la presencia de Ortiz Barceló en la comunidad evitó una escalada inmediata de las manifestaciones, el trasfondo de insatisfacción sigue sin resolverse. La gente no solo quiere discursos, sino respuestas tangibles a sus problemas. La detención de una madre por denunciar el hambre de sus hijos ha puesto a prueba la paciencia de un pueblo que, aunque ha vuelto momentáneamente a la calma, no parece dispuesto a olvidar.