El vicepresidente J. D. Vance pidió este jueves que los estadounidenses otorguen más tiempo al Gobierno para mostrar resultados económicos tangibles, un mensaje mucho más prudente que el utilizado en las últimas semanas por el presidente Donald Trump, quien continúa defendiendo que la economía avanza con fuerza pese a las crecientes preocupaciones sobre la asequibilidad.
Durante una intervención en un evento organizado por Breitbart News, Vance admitió que el escepticismo ciudadano ha aumentado, especialmente entre quienes sienten que el costo de vida sigue siendo una carga diaria. Con un tono conciliador, afirmó que la administración reconoce el malestar y que “tomará un poco de tiempo” antes de que los hogares perciban mejoras reales.
Esta postura contrasta con el discurso del mandatario, quien insiste en presentar la coyuntura económica como un logro incuestionable. Mientras Trump descarta las quejas por los precios como una construcción partidista, su vicepresidente reconoció abiertamente que muchos productos básicos continúan fuera del alcance de las familias trabajadoras. Incluso citó el ejemplo de los huevos, cuya reducción reciente no ha devuelto el producto a niveles asumibles para numerosos consumidores.
La moderación de Vance también se produce en un contexto político complejo: las recientes derrotas republicanas en Virginia y Nueva Jersey, interpretadas como un voto de frustración ante la agenda interna del gobierno, han llevado a la Casa Blanca a replantearse su estrategia comunicativa de cara a las elecciones de mitad de mandato del próximo año.
El vicepresidente sostuvo que parte del clima negativo se debe a la administración anterior de Joe Biden y al impacto residual del prolongado cierre de Gobierno, que, según afirmó, “frenó las noticias económicas positivas” y dejó efectos inmediatos sobre la percepción pública.
Pese al tono crítico hacia los demócratas, Vance destacó el informe laboral de septiembre, cuyo crecimiento del empleo superó las previsiones, como una muestra de que las políticas actuales están empezando a dar resultados. Con todo, admitió que el reto mayor sigue siendo convencer a los votantes de que las medidas impulsadas por la administración desembocarán en un futuro “auge económico”.
Trump, por su parte, ha continuado promoviendo una narrativa optimista. Desde un foro de inversión en Washington, restó importancia a las preocupaciones sobre la asequibilidad, calificándola como una “palabra nueva” usada por sus adversarios. Su mensaje, centrado en la caída de precios de ciertos combustibles y en los movimientos del mercado bursátil, contrasta con el aumento sostenido en productos como la carne de res y el café, que analistas atribuyen en parte a los aranceles aplicados por su propia administración.
Mientras tanto, la Casa Blanca trabaja en una serie de iniciativas para responder al malestar popular: reducción de aranceles, posibles cheques directos de US$ 2.000 y una agenda de viajes nacionales destinada a reforzar la percepción de progreso económico. También se espera la presentación de un nuevo proyecto de reforma sanitaria ante la inminente expiración de los subsidios mejorados de la Ley de Cuidado de Salud Asequible, aunque por ahora no se han ofrecido detalles concretos.
Aun con estos anuncios, Vance insistió en que el país necesita otorgar más margen para que las políticas en marcha surtan efecto. “Pedimos un poco de paciencia”, declaró. “Tenemos que continuar trabajando para que los resultados lleguen”.
Con información de CNN
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