El sector del turismo en Cuba cerró 2025 con aproximadamente 1,8 millones de visitantes internacionales, una cifra que representa el nivel más bajo de la última década y que confirma la prolongada contracción de una de las principales fuentes de divisas del país. El dato implica una reducción cercana al 62 % respecto a 2018, cuando la isla estuvo cerca de alcanzar los cinco millones de viajeros.
Las cifras oficiales quedan además por debajo de las previsiones iniciales de las autoridades, que aspiraban a superar los 2,6 millones de turistas. La diferencia entre los objetivos anunciados y el resultado final refleja las dificultades estructurales que enfrenta la industria turística, desde limitaciones energéticas y logísticas hasta la percepción internacional sobre la estabilidad del destino.
El descenso se observa en prácticamente todos los mercados emisores relevantes. Canadá, históricamente el principal proveedor de visitantes, registró una caída cercana al 12 % en 2025 respecto al año anterior. Otros países muestran retrocesos más pronunciados: Rusia habría disminuido sus llegadas alrededor de un 29 %, mientras que Alemaniaexperimentó un descenso próximo al 50 %. También se aprecia una reducción entre los cubanos residentes en el exterior, tradicionalmente un segmento importante por su aporte en divisas, con una contracción estimada en torno al 23 %.
La tendencia negativa continuó hacia finales del año. En diciembre de 2025 se reportó el menor volumen de visitantes para ese mes en varios años, lo que sugiere un arranque débil de la temporada alta turística, período que normalmente comienza en noviembre y se extiende durante los meses de invierno.
A este escenario económico se suma la preocupación por una reciente oleada de enfermedades contagiosas reportadas en distintos territorios del país. Aunque no existe información pública detallada sobre el alcance real del fenómeno, varios gobiernos han emitido recomendaciones de viaje instando a sus ciudadanos a extremar precauciones sanitarias. Algunos países incluso sugieren reconsiderar desplazamientos a la isla, citando dificultades en servicios públicos, disponibilidad de medicamentos y condiciones generales de infraestructura.
El deterioro del turismo tiene implicaciones directas para la economía nacional, especialmente en términos de ingresos en divisas, empleo y sostenimiento de sectores asociados como la hostelería, el transporte y el comercio. Analistas coinciden en que la recuperación dependerá no solo de factores internacionales, sino también de la capacidad interna para garantizar estabilidad energética, servicios básicos confiables y confianza sanitaria para los visitantes.
#Cuba #Turismo #EconomíaCubana #CrisisTurística #SaludPública





