Ni los hospitales se salvan: roban batería de grupo electrógeno en el Hospital Psiquiátrico de Camagüey

Ni los hospitales quedan ya al margen de la ola de robos que golpea a Cuba. En Camagüey, la batería del grupo electrógeno del Hospital Psiquiátrico provincial fue sustraída, un hecho que encendió las alarmas por el impacto que pudo tener en el funcionamiento de una institución sanitaria vulnerable, especialmente en medio de los constantes apagones que afectan al país.

Según información difundida en redes sociales por perfiles vinculados a reportes comunitarios y policiales en Camagüey, el equipo fue recuperado posteriormente y se habría detenido a los presuntos responsables. Sin embargo, más allá de la recuperación del bien robado, el caso deja una pregunta inevitable: ¿cómo es posible que una instalación médica, donde permanecen pacientes con necesidades especiales, quede expuesta a este nivel de inseguridad?

La batería sustraída no era un objeto menor. Formaba parte del sistema de respaldo energético del hospital, una pieza clave para garantizar electricidad ante contingencias. En un país donde los cortes eléctricos son prolongados y frecuentes, afectar un grupo electrógeno en un centro asistencial puede comprometer servicios básicos, seguridad interna, conservación de medicamentos y condiciones mínimas para pacientes y trabajadores.

El hecho revela una realidad que el discurso oficial suele maquillar: la delincuencia no solo alcanza viviendas, comercios o almacenes, sino también espacios esenciales para la vida pública. Cuando el robo llega a un hospital psiquiátrico, no se trata únicamente de un delito común, sino de un síntoma de descomposición social, abandono institucional y pérdida de control sobre bienes que deberían estar especialmente protegidos.

Las autoridades presentaron la recuperación del equipo como un resultado positivo, pero la noticia de fondo no es el operativo posterior, sino el fallo previo. En un centro sanitario sensible, el problema no debería ser recuperar una batería después de robada, sino evitar que alguien pueda sustraerla en primer lugar. La prevención, la vigilancia efectiva y la protección de instalaciones estratégicas siguen siendo asignaturas pendientes.

Mientras la población enfrenta apagones, escasez, inflación y deterioro de los servicios públicos, hechos como este muestran hasta qué punto la crisis ha penetrado todos los espacios de la vida nacional. La precariedad empuja a una parte de la sociedad hacia el delito, pero también expone la fragilidad de instituciones que deberían funcionar con estándares mínimos de seguridad.

El robo en el Hospital Psiquiátrico de Camagüey no puede presentarse como una simple “victoria moral” tras la recuperación del equipo. Es, ante todo, una señal grave de que en Cuba ni siquiera los lugares destinados a cuidar a los más vulnerables están suficientemente resguardados.

#Cuba #Camaguey #HospitalPsiquiatrico #RobosEnCuba #CrisisEnCuba #Apagones #Inseguridad #CubaHerald

Autor