TEHERÁN.— Testimonios recogidos en la capital iraní describen una represión severa contra las protestas iniciadas a finales de diciembre, con escenas de hospitales desbordados, heridos por armas de fuego y cadáveres sin identificar. Varios manifestantes afirmaron haber visto “cuerpos apilados” en centros médicos, en medio de un apagón casi total de internet que dificulta la verificación independiente de los hechos.
Personas que participaron en las movilizaciones señalaron que, durante los primeros días, las concentraciones reunieron a ciudadanos de todas las edades y transcurrieron con un ambiente de expectativa. Sin embargo, la noche del viernes se produjo un cambio abrupto. Tras un mensaje televisado del líder supremo Ali Khamenei, fuerzas de seguridad desplegadas en Teherán y otras ciudades recurrieron a munición real, perdigones y gas lacrimógeno, según múltiples relatos ofrecidos bajo condición de anonimato por motivos de seguridad.
En distintos barrios de la capital, manifestantes afirmaron haber auxiliado a heridos con impactos de perdigones y fracturas graves, sin lograr atención médica adecuada debido a la saturación de hospitales. Personal sanitario citado por medios independientes describió un panorama caótico, con familiares intentando retirar cuerpos de las instalaciones para enterrarlos de inmediato, ante el temor de represalias.
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre como manifestaciones contra la inflación y el encarecimiento de productos básicos, y se extendieron posteriormente a más de un centenar de ciudades en las 31 provincias del país. Organizaciones de derechos humanos sostienen que el movimiento representa el mayor desafío interno al poder establecido en años recientes. La Human Rights Activists News Agency y la ONG Iran Human Rights han reportado cifras que superan el centenar de fallecidos desde el inicio de las protestas, incluidos menores de edad, además de miles de arrestos, aunque estos datos no han podido ser corroborados de forma independiente.
Desde el exterior, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, expresó respaldo al pueblo iraní, después de que el presidente Donald Trump advirtiera públicamente sobre posibles consecuencias si continuaba la violencia contra manifestantes. En contraste, el ministro del Interior iraní, Eskandar Momeni, reconoció “deficiencias” en la respuesta oficial, al tiempo que prometió mejoras económicas a futuro.
El apagón de internet impuesto por las autoridades ha limitado el flujo de información, aunque expertos señalan que el país mantiene una conectividad mínima reservada a usuarios estratégicos. Residentes de Teherán sostienen que el corte de comunicaciones ha incrementado la frustración social y ha empujado a más personas a sumarse a las protestas, especialmente durante las noches.
Mientras el Ejército iraní llamó a la unidad nacional y alertó sobre presuntas injerencias externas, la falta de datos verificables y la continuidad de la represión mantienen un clima de incertidumbre sobre el alcance real de la crisis y el número de víctimas, en un contexto de creciente presión interna e internacional.
#Irán #Teherán #Protestas #DerechosHumanos #Represión #CrisisSocial





