El Federal Bureau of Investigation (FBI) señaló en un material reciente de contrainteligencia que Cuba continúa siendo un actor relevante en materia de espionaje para Estados Unidos, destacando la persistencia de sus operaciones de inteligencia a lo largo del tiempo.
El contenido, divulgado en plataformas oficiales de la agencia bajo el título “Your FBI: Counterintelligence – Cuba: The Neighborhood Spy”, recoge valoraciones de especialistas de la División de Contrainteligencia, quienes explican por qué la isla sigue ocupando un lugar en la agenda de seguridad nacional estadounidense, en parte por su cercanía geográfica.
Según funcionarios del FBI, Cuba ha mantenido durante décadas una capacidad sostenida en operaciones de inteligencia, incluso en contextos económicos adversos. En ese sentido, se mencionó que, pese a la crisis tras la desaparición de la Unión Soviética, el país preservó recursos destinados a sus servicios de inteligencia.
El informe también hace referencia a antecedentes históricos que han influido en la percepción de riesgo por parte de Washington. Entre ellos, el caso del exoficial cubano Florentino Aspillaga en 1987, así como investigaciones posteriores sobre redes de infiltración en instituciones estadounidenses.
Asimismo, se citan expedientes judiciales conocidos, como el de Ana Belén Montes, exanalista de inteligencia condenada en 2002 por entregar información clasificada, o el de Víctor Manuel Rocha, exdiplomático estadounidense sentenciado en 2024 tras admitir vínculos con el gobierno cubano.
De acuerdo con el FBI, estos casos reflejan un patrón de operaciones de largo plazo orientadas a obtener información estratégica. No obstante, las autoridades estadounidenses no han anunciado nuevas medidas específicas derivadas de este informe.
El gobierno cubano, por su parte, ha rechazado históricamente este tipo de acusaciones, señalando que forman parte de las tensiones políticas entre ambos países.
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