Autoridades locales de Holguín informaron que la entrada reciente de harina apenas permitirá entregar dos días de pan normado en varios territorios de Moa, mientras la distribución de leche en polvo para niños también llegará de forma limitada, en medio de la persistente crisis alimentaria que golpea a las familias cubanas.
La situación vuelve a mostrar el deterioro de la canasta básica en Cuba, donde productos esenciales como el pan y la leche infantil dependen cada vez más de entregas parciales, retrasos acumulados y anuncios fragmentados por provincias o municipios.
Según informó la Unidad Empresarial de Base Productora Distribuidora de Alimentos de Moa, la distribución de pan comenzó el 14 de junio tras la llegada de harina correspondiente al balance nacional. Sin embargo, la disponibilidad solo alcanza para cubrir dos jornadas de entrega en determinados consejos populares y unidades del territorio.
La entrega inicial incluyó los consejos populares Atlántico, Miraflores y Las Coloradas. Posteriormente, las autoridades locales señalaron que también serían abastecidas unidades como Los Altos, Costa Norte, Cubana, Viajera, Atlántico, Mambisa, Victoria, 4 de Abril, Moense y Miraflores.
El anuncio confirma que el pan de la canasta familiar normada, uno de los alimentos de mayor consumo diario en la isla, continúa sujeto a interrupciones por falta de harina, dificultades de transporte, problemas energéticos y limitaciones logísticas.
A la escasez de pan se suma una entrega reducida de leche en polvo para menores de edad. De acuerdo con la información divulgada, los niños de hasta 11 meses y 29 días recibirán un paquete de leche correspondiente a diez días de consumo.
En el caso de los menores de 2 a 6 años, la asignación será de un kilogramo de leche en polvo, también para cubrir diez días, correspondiente al corte de distribución del 20 de mayo. La referencia a una fecha anterior evidencia los atrasos acumulados en un producto considerado esencial para la alimentación infantil.
La distribución limitada de leche ha sido una de las señales más sensibles de la crisis de abastecimiento en Cuba. En los últimos años, las autoridades han reconocido dificultades para garantizar ese alimento de manera estable, incluso para niños pequeños y personas con dietas médicas.
Para muchas familias, la llegada de la leche a la bodega se ha convertido en una preocupación constante. Cuando el producto no entra a tiempo por la vía normada, los hogares se ven obligados a buscar alternativas en mercados informales o privados, donde los precios suelen estar fuera del alcance de gran parte de la población.
La situación alimentaria se agrava además por la inflación, los bajos salarios, la pérdida de poder adquisitivo y los apagones prolongados, que afectan tanto la producción como la conservación y distribución de alimentos.
Aunque las autoridades suelen atribuir los retrasos a problemas financieros, de importación o transporte, el impacto final recae sobre las familias, especialmente aquellas con niños, adultos mayores o personas enfermas que dependen de la canasta normada para completar su alimentación diaria.
El caso de Moa no parece aislado. En distintas provincias cubanas se reportan demoras en productos básicos, entregas incompletas y sustituciones temporales que no siempre cubren las necesidades nutricionales de la población.
La crisis del pan y la leche vuelve a colocar en el centro del debate la fragilidad del sistema de distribución estatal, incapaz de sostener con regularidad productos mínimos en un país donde millones de personas dependen todavía de la bodega para acceder a alimentos subsidiados.
Fuente: Reportes locales sobre la distribución de alimentos en Moa, Holguín.
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