La congresista demócrata por Illinois Robin Kelly anunció el inicio de un procedimiento de juicio político contra la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, a quien acusa de violar la Constitución, obstruir la labor de supervisión del Congreso, quebrantar la confianza pública y utilizar su cargo en beneficio propio, en el marco de las operaciones migratorias ejecutadas por el Departamento de Seguridad Nacional.
Durante una intervención en la Cámara de Representantes, Kelly sostuvo que las decisiones adoptadas bajo la dirección de Noem han “aterrorizado a comunidades enteras” y han derivado en prácticas que, a su juicio, vulneran el debido proceso y los límites legales de las agencias federales, en particular del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La legisladora explicó que el proceso se fundamenta en tres artículos de acusación: obstrucción del Congreso, violación de la confianza pública y beneficio personal desde el cargo. Entre los señalamientos centrales, Kelly afirmó que la secretaria Noem ha impedido a miembros del Congreso supervisar centros de detención de ICE, negando el acceso a instalaciones donde existen reportes de condiciones inhumanas para los detenidos. Según la congresista, la supervisión legislativa de estos centros constituye un deber constitucional, especialmente cuando se trata de instalaciones donde personas permanecen privadas de libertad bajo custodia federal.
Kelly también acusó a Noem de dirigir operativos de arresto sin órdenes judiciales, empleando tácticas de intimidación que, según su versión, han afectado tanto a migrantes como a ciudadanos estadounidenses. En ese contexto, cuestionó declaraciones oficiales que atribuyen a estas operaciones la captura de criminales peligrosos, señalando que ninguna de las 640 personas detenidas durante la denominada operación “Midway Blitz” ha sido acusada de homicidio o violación, pese a la retórica utilizada para justificar los despliegues.
La congresista afirmó que dichas acciones han tenido un impacto particularmente severo en Chicago y sus suburbios, donde, según dijo, agentes federales realizaron detenciones nocturnas en viviendas, alegando la presencia de integrantes de organizaciones criminales, lo que generó un clima de temor generalizado. Kelly describió estos operativos como una militarización de la aplicación de la ley migratoria, con consecuencias sociales y de seguridad que, en su opinión, exceden el marco legal.
El tercer artículo de acusación se centra en un presunto conflicto de intereses, al señalar que Noem habría impulsado un contrato federal en beneficio de una empresa vinculada a un allegado, además de cuestionar una campaña de reclutamiento de agentes de ICE que, según la legisladora, costó alrededor de 200 millones de dólares a los contribuyentes y fue presentada mediante materiales de corte promocional. Kelly criticó ese enfoque, subrayando que las políticas migratorias tienen consecuencias reales y potencialmente letales, no comparables con producciones publicitarias.
El impulso al juicio político se produce en un contexto de creciente controversia tras la muerte de Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años que falleció el 7 de enero en Minneapolis, durante un operativo de ICE. Kelly acusó a Noem de emitir declaraciones engañosas sobre el incidente antes de que concluyera cualquier investigación, al calificar a Good como “terrorista doméstica”, una caracterización que ha sido duramente cuestionada por legisladores y organizaciones civiles.
La muerte de Good desató protestas en Minnesota y otras ciudades, reavivando el debate nacional sobre el uso de la fuerza por parte de agentes federales, la identificación de los oficiales involucrados y los estándares de entrenamiento aplicados. Kelly planteó además dudas sobre la falta de identificación visible de algunos agentes y sobre los procesos de reclutamiento dentro del Departamento de Seguridad Nacional.
Desde el gobierno federal, las autoridades han defendido la actuación del agente involucrado, señalando que actuó en defensa propia. El Departamento de Justicia, a través del fiscal general adjunto Todd Blanche, indicó que no existen motivos para iniciar una investigación penal por violaciones a los derechos civiles, una postura que ha sido interpretada por críticos como un cambio significativo respecto a prácticas de administraciones anteriores, que solían abrir investigaciones de este tipo con mayor rapidez.
Aunque el proceso de juicio político enfrenta obstáculos políticos considerables, dado el control republicano de la Cámara de Representantes y la alta mayoría requerida en el Senado para una eventual destitución, los promotores de la iniciativa sostienen que el objetivo inmediato es forzar audiencias públicas, aumentar la rendición de cuentas y someter a escrutinio la gestión de Kristi Noem y las operaciones de ICE, en un momento de alta polarización sobre inmigración y seguridad pública en Estados Unidos.
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