Un grupo de artistas, académicos, activistas y políticos locales de Estados Unidos hizo pública una carta abierta dirigida al presidente Donald Trump en la que expresan preocupación por el endurecimiento de las sanciones económicas contra Cuba, particularmente aquellas vinculadas al suministro de energía y petróleo, medidas que —según los firmantes— podrían agravar la situación social y económica en la isla.
El documento, difundido bajo la consigna “Let Cuba Live!”, reúne firmas de figuras conocidas del ámbito cultural y académico como los actores Susan Sarandon y Mark Ruffalo, además de la escritora Alice Walker y profesores de universidades estadounidenses. También participan organizaciones sociales internacionales que promueven una revisión del enfoque político hacia Cuba.
Los firmantes sostienen que las restricciones energéticas pueden incidir en problemas ya existentes como la escasez de combustible, las dificultades del sistema eléctrico y las tensiones en sectores sensibles como la salud y la alimentación. Desde su perspectiva, la presión económica prolongada no necesariamente genera cambios políticos, pero sí repercute en la vida cotidiana de la población.
La carta plantea además que Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos y aboga por un enfoque diplomático distinto, orientado al diálogo y la cooperación. Este posicionamiento coincide con sectores políticos y académicos estadounidenses que desde hace años cuestionan la eficacia del embargo y otras medidas restrictivas.
El pronunciamiento se produce en un contexto de tensión bilateral creciente, marcado por nuevas disposiciones económicas y por un debate recurrente dentro y fuera de Estados Unidos sobre la utilidad real de las sanciones como herramienta de política exterior. Mientras algunos actores consideran que estas medidas buscan presionar transformaciones internas, otros sostienen que terminan reforzando el conflicto sin producir resultados visibles.
Aunque este tipo de cartas rara vez genera cambios inmediatos en la política estadounidense hacia Cuba, sí suele influir en el debate público internacional y en la percepción global del conflicto, manteniendo activa una discusión que combina factores geopolíticos, humanitarios y económicos.
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