Apagones en La Habana: ¿en los circuitos de 28 minutos vive la cúpula que pide resistencia al pueblo?

La crisis eléctrica en Cuba vuelve a dejar una imagen difícil de explicar. Un mensaje atribuido a la Empresa Eléctrica de La Habana, difundido en redes sociales, reporta una afectación de 606 MW por déficit en la capital, pero el dato que más indignación provoca no es solo la magnitud del problema, sino la enorme desigualdad entre los circuitos castigados durante más de 25 horas y otros que apenas aparecen afectados por menos de media hora.

Según la publicación, el circuito R454 acumulaba 25 horas y 34 minutos de afectación. Otros, como Pz19, C7, C10 y C14, superaban las 16 horas sin electricidad. Es decir, familias enteras pasando la noche y buena parte del día sin corriente, con alimentos dañándose, niños sin dormir, ancianos expuestos al calor y hogares obligados a sobrevivir en condiciones cada vez más precarias.

Pero en el mismo reporte aparecen otros circuitos con tiempos mínimos: 1856 y A1430 con apenas 28 minutos, además de D1280 y A820 con 29 minutos. Y ahí surge la pregunta que muchos cubanos se hacen con razón: ¿son esos los circuitos donde viven dirigentes, altos funcionarios o sectores privilegiados que piden “resistencia” al pueblo mientras ellos no pasan ni media hora sin luz?

La Empresa Eléctrica podrá alegar razones técnicas, prioridades de carga, ubicación de servicios estratégicos o particularidades del sistema. Sin embargo, cuando una parte de la población acumula más de un día sin electricidad y otra apenas registra cortes simbólicos, la explicación técnica ya no basta. La diferencia es tan marcada que obliga a exigir transparencia: ¿qué zonas corresponden a esos circuitos?, ¿qué instituciones o residencias protegen?, ¿por qué unos barrios cargan con el peso de la crisis mientras otros parecen vivir en una burbuja eléctrica?

La comunicación oficial tampoco ayuda. Publicar códigos como R454, C10, D1195 o A1430 sin explicar de forma clara a qué zonas pertenecen es una burla para los ciudadanos. En plena emergencia, la población no debería tener que convertirse en investigadora eléctrica para saber si su casa está dentro de un circuito condenado a 25 horas de apagón o en uno que solo pierde la corriente durante 28 minutos.

Lo más grave es el contraste moral. Desde el poder se pide paciencia, disciplina y resistencia, pero la gente tiene derecho a preguntar si quienes repiten ese discurso padecen realmente las mismas condiciones. Porque no es lo mismo hablar de sacrificio desde una oficina climatizada, una residencia protegida o una zona privilegiada, que hacerlo desde una casa sin ventilador, sin agua bombeada, sin refrigerador funcionando y sin esperanza de que la luz vuelva pronto.

La crisis del sistema eléctrico nacional ya no es solo un problema de generación. También es un problema de desigualdad, de opacidad y de privilegios. Si los apagones se reparten de manera tan desigual, las autoridades deben explicar con nombres de zonas, horarios y criterios verificables por qué unos cubanos soportan más de 25 horas sin corriente mientras otros apenas sufren 28 minutos.

En Cuba, el apagón no apaga a todos por igual. Y mientras la población sigue cargando con la peor parte de la crisis, la gran pregunta queda flotando sobre La Habana: ¿quiénes viven en los circuitos que casi nunca se apagan?

Fuente: Mensaje atribuido a la Empresa Eléctrica de La Habana y difundido en redes sociales. CubaHerald no ha podido verificar de forma independiente la distribución exacta de los circuitos mencionados.

Meta descripción: Un reporte atribuido a la Empresa Eléctrica de La Habana muestra circuitos con más de 25 horas sin luz frente a otros con apenas 28 minutos.

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