La creciente escasez de medicamentos en Cuba ha llevado a miles de familias a recurrir cada vez más a la medicina tradicional, las plantas medicinales y los remedios caseros como alternativa para enfrentar enfermedades comunes, controlar padecimientos crónicos y aliviar síntomas cotidianos en medio de la crisis sanitaria y económica que vive la Isla.
En muchas comunidades cubanas, especialmente entre adultos mayores, diabéticos e hipertensos, las llamadas “yerbas medicinales” vuelven a ocupar un lugar central dentro del hogar ante la dificultad para acceder a fármacos básicos en farmacias y hospitales.
Entre los remedios más utilizados actualmente se encuentra la hoja de guanábana, popularmente consumida en infusiones por personas con hipertensión, ansiedad o problemas para dormir. También es frecuente el uso de la tila, la manzanilla y la yerba buena para aliviar estrés, dolores estomacales y trastornos digestivos.
Para personas con diabetes, muchos cubanos recurren al consumo de anón, hojas de mango, moringa y especialmente al llamado cocimiento de hojas de insulinera, una planta ampliamente utilizada en sectores populares pese a que especialistas advierten que no sustituye tratamientos médicos adecuados.
En pacientes hipertensos también se ha extendido el uso del ajo crudo, el té de flor de Jamaica, el orégano francés y la caña santa, preparados muchas veces en infusiones caseras transmitidas de generación en generación.
Otra de las prácticas que ha resurgido con fuerza en Cuba es el empleo de cataplasmas, vaporizaciones y jarabes artesanales elaborados con miel, limón, cebolla y eucalipto para combatir gripes, tos y problemas respiratorios, especialmente en niños y ancianos.
Sin embargo, médicos y especialistas advierten que, aunque algunas plantas poseen propiedades reconocidas tradicionalmente, muchas personas terminan automedicándose sin control profesional debido a la falta de acceso a tratamientos modernos y medicamentos esenciales.
En barrios y pueblos de toda la Isla también se ha vuelto común el intercambio informal de “recetas naturales” entre vecinos, así como la venta callejera de hierbas medicinales y preparados artesanales en mercados y portales.
La crisis del sistema farmacéutico cubano ha provocado además que muchos pacientes crónicos deban reducir dosis, sustituir tratamientos o depender de familiares en el extranjero para obtener medicinas básicas para la presión arterial, la diabetes o enfermedades cardiovasculares.
Mientras tanto, para numerosos cubanos, las plantas medicinales y la medicina tradicional china y natural se han convertido no solo en una alternativa cultural, sino en una necesidad diaria para intentar sobrellevar la falta de recursos y el deterioro del sistema de salud.
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