Cubanos rechazan una acción militar, pero exigen un cambio inmediato ante el temor a un mayor deterioro social

La reciente información sobre el desplazamiento del USS George H. W. Bush, un portaaviones nuclear de Estados Unidos, a unas 60 millas de las costas cubanas, frente a Varadero, ha generado comentarios y especulaciones dentro y fuera de la isla. Sin embargo, en la opinión pública cubana predomina una postura clara: la mayoría no respalda una acción militar contra Cuba, aunque sí manifiesta un deseo creciente de cambio político y económico inmediato.

De acuerdo con información conocida en las últimas horas, el portaaviones estaría realizando ejercicios navales en aguas internacionales, sin que exista hasta el momento una confirmación oficial por parte de Washington sobre su ubicación exacta o los objetivos específicos de la maniobra. El movimiento ocurre después de que la nave operara frente a las costas de Venezuela, en el contexto de acciones recientes de Estados Unidos en el Caribe.

El presidente Donald Trump ha confirmado que continúan las operaciones regionales contra el narcotráfico, aunque no ha anunciado medidas militares directas relacionadas con Cuba. No obstante, su discurso político ha reiterado la intención de presionar para provocar transformaciones profundas en la isla, lo que mantiene abiertas las interpretaciones sobre el mensaje estratégico que envía la presencia del buque en una zona considerada sensible, especialmente por su cercanía a infraestructuras energéticas en la franja norte cubana.

Pese a ello, el rechazo a una intervención armada es amplio entre los cubanos, tanto dentro del país como en la diáspora. El recuerdo de conflictos pasados, unido a la fragilidad económica actual, pesa de forma determinante en esa percepción. Para muchos ciudadanos, una escalada militar no solo no resolvería los problemas estructurales de Cuba, sino que podría agravar una situación ya profundamente depauperada, marcada por la escasez, la inflación, la migración masiva y el deterioro de los servicios básicos.

Al mismo tiempo, ese rechazo a la vía militar no implica conformismo. Existe un consenso cada vez más visible en torno a la necesidad de un cambio urgente, que permita aliviar las condiciones de vida de la población y abrir un horizonte de estabilidad y oportunidades. La diferencia central radica en el método: la mayoría aspira a transformaciones profundas sin recurrir a la guerra, conscientes de que cualquier conflicto armado tendría un costo humano y material difícil de asumir para una sociedad ya exhausta.

En ese contexto, la presencia del portaaviones es interpretada más como un mensaje político y estratégico que como el preludio inmediato de una acción militar. Para la población cubana, el verdadero temor no es solo la posibilidad de un enfrentamiento, sino que cualquier aumento de tensiones internacionales termine cerrando aún más los márgenes de alivio económico y social, prolongando una crisis que muchos consideran insostenible.

#Cuba #EstadosUnidos #Geopolítica #Caribe #CambioEnCuba #CrisisSocial

Autor

×