WASHINGTON / CARACAS.— Ante versiones difundidas en redes sociales y algunos espacios informativos que afirmaban que cinco efectivos estadounidenses habrían muerto a manos de fuerzas de seguridad cubanas durante la operación militar del 3 de enero de 2026 en Venezuela, el gobierno de Estados Unidos respondió oficialmente negando la existencia de bajas fatales entre sus tropas, aunque reconoció que sí hubo soldados heridos.
De acuerdo con información divulgada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, durante la operación denominada Operation Absolute Resolve se registraron lesiones entre efectivos estadounidenses, principalmente por metralla y disparos en enfrentamientos localizados, pero ningún militar estadounidense perdió la vida. Las autoridades indicaron que todos los heridos se encuentran en condición estable y en proceso de recuperación.
La operación se llevó a cabo en la madrugada del 3 de enero en Caracas, con el objetivo de capturar a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, acusados por Washington de delitos vinculados al narcotráfico y otras actividades criminales. Según el Pentágono, la incursión fue planificada durante varios meses y contó con el apoyo de más de 150 aeronaves, así como unidades de inteligencia y fuerzas especiales, incluidas tropas de élite del Ejército estadounidense.
Las autoridades estadounidenses describieron la acción como una operación de alta precisión, que incluyó ataques selectivos contra instalaciones militares venezolanas antes del despliegue terrestre. El operativo concluyó con la captura de Maduro y su posterior traslado a territorio estadounidense para enfrentar cargos federales.
En contraste, fuentes oficiales de Venezuela y Cuba han reportado decenas de fallecidos entre fuerzas venezolanas y aliadas, incluidos al menos 32 ciudadanos cubanos que formaban parte del esquema de seguridad de Maduro, además de militares venezolanos. Estas cifras no han sido verificadas de manera independiente.
Respecto a las versiones que señalaban la muerte de soldados estadounidenses, el gobierno de Estados Unidos insistió en que no existen registros de bajas mortales propias durante la operación. No obstante, funcionarios reconocieron que, dada la naturaleza del conflicto y la falta de acceso total a información independiente en el terreno, la verificación absoluta de todos los hechos resulta compleja.
Analistas militares consultados han señalado que la ausencia de muertes entre las fuerzas estadounidenses, pese a la intensidad del operativo, refleja un alto nivel de coordinación entre inteligencia, apoyo aéreo y fuerzas especiales. Al mismo tiempo, subrayan que la intervención tuvo consecuencias humanas significativas en el bando venezolano y entre sus aliados, un aspecto que continúa generando debate internacional.
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