HIALEAH, Florida.— Derek Rosa, el adolescente acusado de apuñalar a su madre en octubre de 2023, se declaró culpable este jueves ante un tribunal del condado de Miami-Dade por homicidio en segundo grado, como parte de un acuerdo con la fiscalía que evita la celebración de un juicio. El juez Richard Hersch impuso una sentencia de 25 años de prisión, seguida de 20 años de libertad supervisada.
El crimen ocurrió el 12 de octubre de 2023 en el apartamento familiar de Hialeah, cuando Rosa tenía 13 años. De acuerdo con la investigación, la víctima, Irina García, de 39 años, fue atacada mientras dormía junto a la cuna de su hija recién nacida. Las autoridades indicaron que recibió más de 40 puñaladas. La menor no resultó herida.
Con la declaración de culpabilidad, Rosa ratificó lo que había manifestado previamente tanto al operador del 911 como a detectives de la policía, admitiendo su responsabilidad en los hechos. Durante la audiencia, el juez verificó que el acusado comprendía los términos del acuerdo y dio paso a la lectura de las condiciones, que incluyeron la reducción del cargo inicialmente presentado —homicidio en primer grado— a cambio de una pena determinada.
En la sala, el padrastro del adolescente, Frank Ramos, se dirigió a Rosa para subrayar que debía asumir las consecuencias conforme a la ley. Al concedérsele la palabra, el joven se limitó a decir: “lo siento”.
La decisión judicial se produjo después de que, en audiencias previas, un juez determinara que la confesión inicial del adolescente podía ser utilizada como evidencia, al concluir que no fue obtenida bajo coerción. La fiscalía sostuvo que Rosa tuvo tiempo suficiente para calmarse antes de hablar con los agentes y que su conducta durante la llamada al 911 evidenciaba comprensión de la situación y de sus derechos, incluidos el seguimiento de instrucciones y la invocación del derecho a un abogado.
En un comunicado, la fiscal del condado, Katherine Fernández Rundle, afirmó que la conclusión del caso no atenúa la gravedad de la tragedia y señaló que el hecho tuvo consecuencias irreversibles tanto para la víctima como para el futuro del acusado.
La defensa reiteró durante el proceso que Rosa presenta diagnósticos de TDAH y se encuentra dentro del espectro autista, y argumentó que su estado mental estaba comprometido al momento de los hechos. Sus abogados indicaron que, durante la llamada al 911, el adolescente expresó ideas suicidas y respuestas que, a su juicio, reflejaban confusión. La fiscalía, por su parte, señaló que evaluaciones académicas mostraban niveles de lectura y comprensión por encima del promedio para su grado escolar.
El caso ha reactivado el debate público en el sur de Florida sobre el tratamiento penal de menores involucrados en delitos violentos, la valoración de la salud mental en el proceso judicial y los alcances de los acuerdos de culpabilidad en crímenes de alta gravedad.
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