La exalta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, figura decisiva en la creación y firma del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (ADPC) entre Bruselas y La Habana, fue arrestada en Bélgica como parte de una investigación por presuntas irregularidades en un programa financiado con fondos europeos.
La Policía Federal belga, bajo la coordinación de la Fiscalía Europea (EPPO), efectuó registros en la sede del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) en Bruselas y en el Colegio de Europa, en Brujas, donde Mogherini ejerce como rectora. Las autoridades investigan un supuesto fraude en la licitación de la Academia Diplomática de la Unión Europea, un programa de formación destinado a jóvenes diplomáticos y adjudicado al Colegio de Europa entre 2021 y 2022.
De acuerdo con el comunicado oficial de la EPPO, la pesquisa busca determinar si el Colegio de Europa recibió información confidencial sobre los criterios de selección antes de que la licitación fuese publicada oficialmente. Esta filtración violaría el artículo 169 del Reglamento Financiero europeo y podría implicar conflicto de intereses, corrupción, violación del secreto profesional y fraude en contratos públicos.
Las autoridades reportaron la detención de tres personas, entre ellas Mogherini, el alto funcionario europeo Stefano Sannino —exsecretario general del SEAE y actual director de la DG MENA— y un directivo del Colegio de Europa. La operación se llevó a cabo tras el levantamiento de inmunidades solicitado por la Fiscalía Europea y con el apoyo de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF).
El impacto en Cuba: Mogherini, arquitecta del viraje de la UE hacia La Habana
Más allá del proceso penal, la detención de Mogherini tiene un significado profundo para Cuba. La exjefa de la diplomacia europea fue la principal impulsora del cambio estratégico que reemplazó la Posición Común de 1996 —que condicionaba la cooperación al respeto de los derechos humanos— por el ADPC, un acuerdo que normalizó las relaciones bilaterales entre la UE y el régimen cubano.
Bajo su liderazgo, el Servicio Europeo de Acción Exterior defendió un enfoque de “diálogo constructivo” con La Habana. En diciembre de 2016, Mogherini firmó el acuerdo en representación de la UE, abriendo una etapa de cooperación política, comercial y económica que sigue vigente, pese a las denuncias de organizaciones opositoras y al continuo deterioro de los derechos humanos en la isla.
La detención de la diplomática plantea interrogantes sobre la legitimidad y transparencia del proceso mediante el cual se diseñó la política europea hacia Cuba, especialmente porque el ADPC fue impulsado como un cambio histórico destinado a desideologizar la relación bilateral.
Repercusiones políticas en Bruselas
El Colegio de Europa confirmó los registros y aseguró que cooperará “plenamente” con la investigación. Tanto la Comisión Europea como el SEAE han evitado declaraciones más amplias, limitándose a reconocer el operativo.
La actual alta representante, Kaja Kallas, enfrentará el desafío de gestionar un caso que impacta directamente la reputación del cuerpo diplomático europeo y afecta a una institución académica clave en la formación de futuros funcionarios comunitarios.
Un caso que podría reabrir debates en Europa y en La Habana
Mientras avanza el proceso judicial, la situación de Mogherini agrega presión a un debate ya existente dentro del Parlamento Europeo sobre la conveniencia de mantener el ADPC sin exigir avances verificables en materia de libertades y derechos fundamentales en Cuba.
Para muchos sectores críticos dentro y fuera de la UE, la detención de quien fuera la defensora más visible del acercamiento con La Habana podría motivar una revisión profunda del acuerdo, sobre todo en un contexto donde varios altos cargos europeos se han visto involucrados en escándalos de corrupción y tráfico de influencias.
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