La comercialización de gasolina en Cuba continúa desplazándose hacia circuitos informales, donde pequeños actores económicos promocionan la venta del combustible con entrega a domicilio y precios que ya alcanzan o superan los 3000 CUP por litro, equivalentes a cerca de 6 dólares, según reportes de usuarios en distintas provincias.
De acuerdo con la información recopilada, estas ofertas circulan mediante canales privados y redes digitales, donde se detallan condiciones específicas del servicio. Entre ellas, se establece un pedido mínimo de 10 litros, la coordinación directa con el cliente para definir la cantidad y el pago en el momento de la entrega, sin necesidad de adelantos.
Los testimonios indican que este tipo de prácticas se ha vuelto cada vez más frecuente en medio de la escasez de combustible en el mercado estatal, lo que ha generado un sistema paralelo donde los precios fluctúan según la disponibilidad y la urgencia de los compradores. Algunos usuarios aseguran que en determinadas zonas el costo puede ser incluso mayor, superando ampliamente los valores ya reportados.
El auge de estas ventas refleja una transformación en la dinámica del acceso a recursos básicos, donde la oferta informal intenta cubrir vacíos persistentes en la distribución oficial. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre la procedencia del combustible, los mecanismos de control y el impacto económico para una población que enfrenta crecientes dificultades.
Mientras tanto, la expansión de estos esquemas evidencia cómo la crisis energética no solo limita la movilidad y la actividad productiva, sino que también impulsa nuevas formas de comercio al margen de los canales tradicionales, consolidando un mercado cada vez más fragmentado y desigual.
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