La Tribu Mudmen de Papúa Nueva Guinea: Custodios de una Cultura Milenaria

La tribu Fangs, conocida como los Mudmen, de Papúa Nueva Guinea, es famosa por sus distintivas máscaras de barro y sus prácticas tradicionales. Esta comunidad habita principalmente en la región montañosa de Mt. Hagen, la tercera ciudad más grande del país, caracterizada por sus selvas tropicales impenetrables y su crianza de cerdos.

Papúa Nueva Guinea se destaca por su asombrosa diversidad lingüística, con más de 800 idiomas hablados en todo el país. Muchos de estos idiomas son exclusivos de pequeñas comunidades, cada una preservando su propio dialecto y tradiciones culturales. La tribu Mudmen no es una excepción, manteniendo sus costumbres y lenguaje a pesar de las influencias externas.

La región de Mt. Hagen, donde residen los Mudmen, se considera remota y salvaje, ofreciendo un refugio natural para la preservación de sus prácticas ancestrales. Las máscaras de barro, elaboradas con gran habilidad, son utilizadas en ceremonias y representan una parte integral de la identidad cultural de la tribu.

Esta área montañosa, con su densa vegetación y terreno accidentado, contribuye a la dificultad de acceso, permitiendo a los Mudmen vivir en relativa independencia del resto del país. Su forma de vida, centrada en la crianza de cerdos, sigue siendo fundamental para su economía y sustento.

La tribu Mudmen de Papúa Nueva Guinea continúa siendo un fascinante ejemplo de la rica herencia cultural del país, destacándose no solo por sus máscaras de barro, sino también por su resistencia y capacidad para mantener sus tradiciones en un mundo en constante cambio.

Naciones Unidas estima al menos 670 muertos tras la avalancha de tierra del viernes en Papúa Nueva Guinea

MADRID, 26 May. (EUROPA PRESS) –

La Organización Internacional para la Migración (OIM) estima que al menos 670 personas habrían muerto en la devastadora avalancha de tierra y rocas que ha sepultado decenas de viviendas en las tierras altas del norte de Papúa Nueva Guinea.

El jefe de la misión de la OIM en el país, Serhan Aktoprak, ha explicado a la cadena australiana ABC que más de 150 viviendas han quedado completamente enterradas bajo ocho metros de escombros de montaña tras un deslave que ha afectado a varias localidades, como Kaokalam y Yambali.

Según las autoridades locales, en las tierras altas de Papúa Nueva Guinea suelen vivir entre 10 y 15 personas por domicilio, por lo que las estimaciones de fallecidos podrían aumentar en las próximas horas, teniendo en cuenta además que otras cuatro localidades más se han visto en mayor o menor medida afectadas por el deslave. De momento, los efectivos de rescate en la zona solo han podido recuperar cinco cadáveres.

Las autoridades cifran ahora mismo los supervivientes en unos 1.250 mientras que ONG como Care International, que directamente describen la situación como «catastrófica» cifran el total de afectados en más de 4.000.

La directora de Care International para el país, Justine McMahon, avisa además de que la avalancha ha ocurrido en un lugar marcado por recientes luchas tribales que dejaron en febrero en torno a 50 muertos y acabaron expulsando a las comunidades afectadas precisamente a las tierras altas arrasadas por la avalancha.

Es más, estos enfrentamientos han conocido un nuevo episodio en las últimas horas, en la cercana localidad de Tambitanis, a 27 kilómetros, que han dejado al menos ocho muertos y más de una treintena de casas y negocios quemados, con el consiguiente riesgo para el personal humanitario.

Las tareas de rescate y recuperación se están viendo enormemente dificultadas porque la avalancha ha dejado toda la zona cerrada al paso de los vehículos. Además, tal y como ha reconocido Akroprak, la zona no es ni mucho menos estable. «Hace una hora mis compañeros tuvieron que escapar del lugar porque seguían cayendo rocas», ha añadido a la cadena ABC. Los participantes en estas labores temen que no se conocerá una cifra ajustada de fallecidos hasta dentro de semanas, incluso.

De momento, el Gobierno australiano ya ha comenzado a movilizar ayuda humanitaria a través de la capital, Port Moresby, pero la ciudad se encuentra a 600 kilómetros de la provincia de Enga, por lo que no se espera su llegada inmediata. McMahon sí que ha podido confirmar que, a lo largo de las próximas horas, comenzará un despliegue de aviones de reconocimiento del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) así como del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para facilitar las tareas de localización de posibles supervivientes.