La empresa mixta cubano-china SUMAI prepara la apertura de un supermercado en el antiguo mercado de 23 y 10, en el Vedado habanero, una operación que coincide con el nuevo paquete de reformas económicas anunciado por el Gobierno cubano en medio de una de las crisis más profundas que atraviesa la Isla.
Imágenes difundidas en redes sociales muestran el inmueble renovado y rotulado con la identidad comercial de SUMAI. Sin embargo, hasta el momento no se ha comunicado oficialmente la fecha de inauguración, los precios, las formas de pago ni la moneda que aceptará el establecimiento.
La llegada de la empresa a La Habana no representa su primera experiencia comercial en Cuba. SUMAI comenzó a finales de 2025 una fase de prueba en Camagüey como plataforma de suministros y comercio electrónico, dentro de los proyectos de cooperación económica entre Cuba y China.

El nuevo establecimiento habanero aparece ahora en medio de las reformas aprobadas por las autoridades cubanas, que contemplan una mayor participación del capital extranjero y privado, cambios en las empresas estatales, nuevas modalidades financieras y una reducción gradual de los subsidios generalizados.
No obstante, la apertura genera más preguntas que certezas. En un país donde los salarios y las pensiones han perdido gran parte de su capacidad de compra, la existencia de comercios abastecidos no significa necesariamente que la mayoría de la población pueda adquirir sus productos.
La principal interrogante será si SUMAI venderá en pesos cubanos a precios compatibles con los ingresos nacionales o si terminará operando mediante divisas, tarjetas internacionales o mecanismos de pago inaccesibles para amplios sectores de la sociedad.
Durante los últimos años, numerosos establecimientos con mercancías importadas han ampliado la desigualdad entre quienes reciben remesas o tienen acceso a monedas extranjeras y quienes dependen exclusivamente de un salario estatal. Bajo esas condiciones, un supermercado moderno y abastecido puede convertirse en otra vitrina de productos fuera del alcance del cubano promedio.
Aunque el Gobierno presenta la apertura económica como una respuesta a la crisis, el verdadero impacto de estas medidas dependerá de su capacidad para aumentar la producción, recuperar el poder adquisitivo y garantizar que los bienes esenciales no queden reservados para una minoría con acceso a divisas.
La presencia de SUMAI podría ampliar la oferta comercial en La Habana, pero todavía resulta prematuro considerarla una mejora para la población. La prueba decisiva no estará en los anaqueles ni en la apariencia renovada del local, sino en los precios, la moneda de pago y la cantidad de familias cubanas que realmente podrán comprar allí.
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