La llegada de un segundo avión del Departamento de Justicia de Estados Unidos a La Habana en abril de 2026estuvo directamente relacionada con un operativo del FBI para recuperar a un menor estadounidense, según documentos judiciales y reportes coincidentes en medios internacionales.
El movimiento se produce días después de un primer vuelo vinculado a la investigación de una lancha armada en la costa norte de Cuba, lo que confirma una inusual secuencia de operaciones coordinadas entre autoridades de Estados Unidos y la isla en un corto período de tiempo.
En el caso del segundo vuelo, la operación estuvo centrada en un menor de 10 años originario del estado de Utah, cuya desaparición había sido reportada tras no ser devuelto a su madre luego de un supuesto viaje. Investigaciones federales determinaron que el niño fue trasladado fuera del país en un plan que incluyó Canadá y México, hasta llegar finalmente a La Habana.
Las autoridades identificaron como responsables a Rose Inessa-Ethington y Blue Inessa-Ethington, quienes enfrentan cargos federales por secuestro parental internacional. Según documentos del FBI, la pareja habría ejecutado un plan premeditado que incluyó movimientos de dinero en efectivo y logística internacional para evadir controles.
El operativo se concretó el 16 de abril de 2026, cuando las autoridades cubanas localizaron a los implicados en la isla y coordinaron con agentes federales estadounidenses su detención. Posteriormente, el menor fue recuperado y trasladado de regreso a Estados Unidos en la aeronave oficial enviada a Cuba.
De acuerdo con los documentos judiciales, el caso se desarrolla en el contexto de una disputa de custodia, en la que familiares del menor habían expresado preocupación por decisiones médicas relacionadas con su identidad de género, lo que habría influido en la acción de traslado fuera del país.
Especialistas señalan que el uso de una aeronave federal para este tipo de operaciones es altamente inusual, lo que subraya la sensibilidad del caso y el nivel de coordinación requerido entre ambos gobiernos.
Este episodio confirma que, pese a las tensiones políticas, existen canales de cooperación operativa entre Estados Unidos y Cuba en asuntos puntuales de seguridad y protección de menores, en un escenario que continúa evolucionando.
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