Reino Unido y Alemania alertan sobre maniobras de satélites rusos y chinos en un contexto de creciente tensión espacial

Alemania y el Reino Unido han expresado preocupación por el comportamiento de satélites rusos —y también chinos— que, según informes recientes, realizan maniobras de seguimiento, interferencia y posible espionaje contra satélites utilizados por gobiernos occidentales. Las advertencias, recogidas por CNN, llegan en un momento en el que el espacio se consolida como un dominio estratégico con impacto directo en la seguridad internacional.

El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, afirmó que las acciones detectadas representan “una amenaza que ya no puede ignorarse”, tras confirmarse que satélites rusos de reconocimiento se situaron durante un periodo prolongado cerca de satélites IntelSat, proveedor que brinda servicios a instituciones gubernamentales de Europa y Estados Unidos. El comandante del Comando Espacial del Reino Unido, el general de división Paul Tedman, señaló que los satélites británicos sufren interferencias de origen ruso casi cada semana.

Expertos citados por CNN explican que interferir o rastrear satélites de comunicaciones puede afectar servicios esenciales como telecomunicaciones, navegación, acceso a internet por banda ancha y operaciones aéreas y militares. La situación se agrava por la dificultad de determinar con precisión la intención de un satélite: su objetivo solo puede inferirse por la posición, las maniobras realizadas y los patrones históricos de aparatos similares.

Analistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) indican que algunos satélites rusos ya han probado objetos que parecen proyectiles, lo que incrementa la preocupación sobre posibles capacidades ofensivas en órbita. En órbitas más bajas, unidades rusas han ejecutado maniobras que, según expertos, podrían interpretarse como pruebas de armas espaciales.

China, por su parte, representa una preocupación equivalente o incluso mayor debido a su acelerada inversión en tecnología espacial. Analistas europeos señalan la existencia de satélites chinos con brazos robóticos capaces de modificar la órbita de otros aparatos, así como maniobras de acercamiento a velocidades muy elevadas, consideradas altamente sofisticadas.

Este aumento de alertas coincide con el tercer año de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, donde Moscú ha incrementado sus operaciones de guerra electrónica y, según autoridades ucranianas, recibe apoyo de China mediante reconocimientos satelitales.

Europa ha comenzado a reaccionar. Alemania anunció inversiones cercanas a los 35.000 millones de euros para fortalecer su sector espacial en los próximos años. El Reino Unido avanza en el desarrollo de sensores para detectar amenazas láser desde el espacio, mientras que Francia insiste en la necesidad de desplegar “satélites guardaespaldas” para proteger activos propios en órbita. Sin embargo, centros de estudios como Chatham House consideran que la región aún debe acelerar más sus inversiones para no quedar rezagada frente a China.

Aunque Rusia mantiene capacidades avanzadas, analistas han identificado limitaciones tecnológicas en algunos de sus sistemas militares, y existen indicios de que Moscú recurre a imágenes comerciales debido a la insuficiencia de sus propios satélites. Aun así, las maniobras identificadas por Alemania y el Reino Unido muestran que continúa siendo un actor capaz de generar riesgos para las infraestructuras espaciales occidentales.

El espacio se ha convertido en un ámbito crucial para la seguridad global. Las actividades de Rusia y China, junto con la respuesta europea y la cooperación dentro de la OTAN, marcarán el rumbo de una competencia que ya no se desarrolla solo en tierra, mar o aire, sino en una órbita que influye directamente en la vida cotidiana y en la estabilidad internacional.

Fuente: CNN.

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