Una obra del artista suizo-canadiense Ernest Daetwyler exhibida durante la XV Bienal de La Habana ha comenzado a ser desmontada por residentes que utilizan partes de su estructura como combustible para cocinar, en un contexto marcado por la escasez de gas doméstico y los prolongados apagones en Cuba.
Imágenes difundidas recientemente muestran cómo fragmentos de la instalación “The Turning of the Tide”, construida principalmente en madera y concebida como una representación simbólica en forma de bote, están siendo retirados por ciudadanos que enfrentan dificultades para acceder a fuentes básicas de energía.



El hecho pone de relieve el impacto tangible de la crisis energética en la vida cotidiana. La falta de electricidad estable y de combustibles domésticos ha llevado a muchos hogares a recurrir a alternativas improvisadas para preparar alimentos, incluso utilizando materiales que originalmente formaban parte de proyectos culturales.
Aunque no se han emitido declaraciones oficiales sobre este caso específico, la situación refleja un fenómeno más amplio: la transformación de espacios y recursos no tradicionales en medios de subsistencia. En este escenario, elementos destinados al ámbito artístico pasan a cumplir funciones básicas, evidenciando las limitaciones estructurales que enfrenta la población.
Más allá del valor cultural de la obra, el episodio expone una realidad compleja en la que la prioridad inmediata de muchos ciudadanos es resolver necesidades esenciales, incluso a costa de bienes que en otro contexto tendrían un significado simbólico o patrimonial.
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