LA HABANA, CUBA. — El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, aseguró que Estados Unidos pretende impulsar profundas transformaciones económicas y políticas en la isla, entre ellas la privatización de empresas estatales, la celebración de elecciones libres y el fin del papel dominante del Partido Comunista. Sus declaraciones se produjeron durante una entrevista con la agencia Reuters, en medio de la grave crisis energética que atraviesa el país.
El funcionario respondió a preguntas sobre posibles conversaciones en las que Washington habría condicionado un alivio de las sanciones contra la Unión Cuba-Petróleo (CUPET) a cambios en la estructura empresarial de la compañía. Sin embargo, no confirmó que existiera una propuesta formal estadounidense para retirar las restricciones a cambio de privatizar la petrolera estatal.
Durante la entrevista, De la O Levy afirmó que se habla de entregar a la iniciativa privada amplios sectores de la economía cubana, incluidos la minería y el turismo, y de modificar el sistema político vigente. También expresó su rechazo a lo que describió como intentos estadounidenses de someter al país mediante presiones económicas y políticas.
«Si nosotros privatizáramos CUPET, ¿nos van a quitar el bloqueo?», preguntó el ministro, poniendo en duda que una transformación de la empresa fuera suficiente para conseguir un levantamiento de las sanciones estadounidenses.
Las declaraciones adquieren especial relevancia porque Washington incluyó oficialmente a CUPET en su lista de entidades sancionadas el pasado 11 de junio. La medida respondió a la política de la Administración Trump hacia el sector energético estatal cubano y estableció restricciones sobre los bienes e intereses de la compañía sujetos a jurisdicción estadounidense.

No obstante, la documentación oficial de las sanciones no establece que privatizar CUPET garantice automáticamente su exclusión de esa lista. El levantamiento de las restricciones dependería de decisiones de las autoridades estadounidenses y del marco legal correspondiente.
En otro momento de la entrevista, el ministro reconoció la gravedad de las dificultades que enfrenta la población. Admitió que Cuba atraviesa prolongados apagones y una escasez de combustible que afecta tanto a la preparación de alimentos como al funcionamiento del transporte.
El reconocimiento resulta significativo en un país donde los cortes eléctricos, las dificultades para cocinar y las limitaciones del transporte se han convertido en problemas cotidianos para millones de ciudadanos. La crisis energética también repercute en los servicios públicos, la actividad económica y las condiciones de vida de las familias.
De la O Levy defendió la necesidad de mejorar la eficiencia de CUPET, buscar nuevas fuentes de financiación y ampliar los intercambios internacionales. Sin embargo, sus declaraciones no estuvieron acompañadas de un calendario concreto para resolver la escasez de combustible o garantizar la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
La posición expresada por el ministro coincide con la negativa de otros altos funcionarios cubanos a negociar transformaciones del sistema político con Washington. Mientras el Gobierno de La Habana considera esas exigencias una injerencia en sus asuntos internos, las autoridades estadounidenses han insistido públicamente en la necesidad de libertades políticas, derechos civiles y apertura económica.
La controversia deja una cuestión central: hasta dónde estaría dispuesto a reformarse el Gobierno cubano para aliviar la crisis económica y recuperar el acceso a financiación e inversiones internacionales. El Ejecutivo ha anunciado medidas de apertura a determinados negocios privados, pero mantiene el predominio estatal en sectores estratégicos y el papel constitucional del Partido Comunista.
Por ahora, las declaraciones de De la O Levy evidencian la distancia entre las posiciones de ambos gobiernos. Mientras persiste el enfrentamiento político, la población cubana continúa soportando las consecuencias de una crisis energética agravada por las restricciones externas, la falta de inversiones, el deterioro de la infraestructura y los problemas estructurales de la economía nacional.
Fuentes: Reuters, Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Departamento de Estado, Periódico Cubano y CiberCuba.
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