El Encargado de Negocios de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, respondió públicamente a los actos de hostigamiento registrados en su contra y dejó claro que no modificará su agenda de recorridos ni sus encuentros con ciudadanos, pese a los intentos de intimidación.
En un mensaje difundido desde los canales oficiales de la representación diplomática estadounidense, Hammer señaló que continúa reuniéndose con cubanos y dialogando sobre sus preocupaciones, aspiraciones y expectativas de futuro, subrayando que estos intercambios directos forman parte esencial de su labor.
El diplomático también hizo referencia a un encuentro reciente con un líder religioso, al que describió como una experiencia inspiradora por su compromiso social y humano. Según relató, tras ese intercambio fue increpado verbalmente por un grupo reducido de personas, que le dirigieron insultos y expresiones ofensivas.
Sin entrar en descalificaciones personales ni mencionar estructuras concretas, Hammer afirmó que este tipo de comportamientos no representa al conjunto de la población, ni refleja el tono mayoritario de las conversaciones que mantiene durante sus visitas. En ese contexto, cuestionó la coherencia de quienes recurren al insulto mientras reclaman respeto como principio público.
La respuesta del funcionario estadounidense se produce después de que sectores oficialistas intentaran presentar estos episodios como reacciones populares espontáneas, una versión que contrasta con el propio testimonio del diplomático y con antecedentes de acciones organizadas de presión. Lejos de retroceder, Hammer reiteró que seguirá recorriendo el país y escuchando a los ciudadanos, reafirmando que la intimidación no alterará ese empeño.
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