El diplomático cubano Richard Tur de la Concepción, expulsado de Estados Unidos tras el manotazo contra el teléfono de un funcionario estadounidense en la ONU, fue recibido con honores en La Habana por la cúpula de la Cancillería, que convirtió el escándalo en un acto de reafirmación política.
Tur llegó el jueves al Aeropuerto Internacional José Martí. Allí lo esperaba el viceministro primero de Relaciones Exteriores, Gerardo Peñalver Portal, que publicó fotos del encuentro en X. «Recibimos en la patria al joven diplomático Richard Tur, quien de manera digna y firme enfrentó la actitud irrespetuosa y provocadora de la delegación de EE.UU. en ONU», escribió.

El homenaje oficial deja fuera lo que muestran las imágenes. Durante el debate sobre el embargo en la Asamblea General, el entonces primer secretario de la misión cubana apartó de un manotazo el teléfono de J. P. Freire, portavoz del embajador Mike Waltz, que lo grababa de cerca en el salón principal de Naciones Unidas. Según la delegación estadounidense, antes había presionado al personal del organismo para que cortara los micrófonos de Waltz.
Lejos de cualquier autocrítica, Tur respondió en redes sociales con agradecimientos y consignas. Dio las gracias a la dirección del Ministerio de Relaciones Exteriores, a sus colegas y a quienes le enviaron muestras de cariño. Y añadió: «Cuba prevalecerá por encima de la prepotencia yanqui y de todo aquel que busque amilanarnos».
El mensaje oficial es claro: perder los nervios en la ONU merece un aplauso. Un funcionario cuyo trabajo era representar a Cuba con mesura en el principal foro diplomático del mundo terminó expulsado por un altercado grabado en video. Aun así, la Cancillería lo presenta como un ejemplo de firmeza, en lugar de explicar por qué uno de sus diplomáticos acabó forcejeando con un teléfono en plena sesión.
Peñalver intentó además darle la vuelta a la responsabilidad. Calificó la expulsión como parte de una estrategia de Washington para entorpecer la votación contra el embargo y lamentó que la medida afectara la candidatura de Tur a un importante órgano de Naciones Unidas. No explicó cómo pensaba La Habana defender esa candidatura después de un incidente que dio la vuelta al mundo.
La paradoja es evidente. Mientras la Cancillería celebraba a su diplomático, el resultado de la votación mostraba el peor desempeño de Cuba en años: la resolución contra el embargo obtuvo 130 votos a favor, frente a los 165 del año pasado. El incidente, las consignas y el recibimiento con honores no detuvieron la pérdida de apoyos.
Los medios oficiales tardaron en informar sobre la expulsión y el regreso del funcionario. Fue el propio viceministro quien difundió el recibimiento. Mientras tanto, la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, una organización no gubernamental, ya había incluido a Tur en su registro de represores tras el altercado en Nueva York.
Fuentes: Agencia EFE, The New York Times, Diario de Cuba, OnCuba News, 14ymedio, Noticias ONU.
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