El joven cubano Yordan Jesús Ávila Chuy, residente en Curitiba, estado de Paraná, Brasil, compartió en Facebook un testimonio sobre el desgaste físico y emocional que enfrenta como paciente renal sometido a tratamiento de hemodiálisis.
En su mensaje, Yordan describe cómo la enfermedad ha transformado su vida cotidiana, su cuerpo y también su manera de relacionarse con los demás. Una de las frases que resume ese proceso es especialmente contundente: “Me he vuelto experto en fingir que estoy fuerte”.
El joven habla del cansancio acumulado, las agujas, las visitas constantes al hospital y la sensación de haber perdido una libertad que antes consideraba normal. También reconoce el miedo, la incertidumbre y la dificultad de observar cómo la vida continúa para quienes lo rodean mientras la suya queda condicionada varias veces por semana por el tratamiento.



“Extraño mi libertad, mis días sin hospitales, sin agujas”, escribió al describir una rutina marcada por las sesiones de diálisis y por el esfuerzo de aparentar fortaleza incluso en los momentos más difíciles.
Su testimonio también aborda una dimensión menos visible de las enfermedades crónicas: la carga psicológica y la soledad que pueden acompañar a quienes necesitan tratamientos prolongados para mantenerse con vida.
Pese a ese desgaste, Yordan insiste en que continuará luchando. “Mientras respire, seguiré luchando”, expresó en una carta que ha provocado mensajes de solidaridad y apoyo en redes sociales.
La historia de este joven cubano pone rostro a una realidad que viven miles de pacientes renales: tratamientos exigentes, restricciones permanentes y un enorme impacto emocional que muchas veces permanece fuera de la mirada pública.
Desde Curitiba, su mensaje constituye también un llamado a recordar que detrás de cada diagnóstico existe una persona que necesita no solo atención médica, sino también acompañamiento, comprensión y apoyo emocional.
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