Inspección detecta riesgo de incendio por almacenamiento de combustible en establecimiento de Cuba

Una inspección atribuida al Ministerio del Interior detectó presuntas irregularidades en el almacenamiento de combustible en el establecimiento 701 Enfrigo SC, donde el producto habría sido almacenado sin las medidas de seguridad requeridas y sin la consulta previa al Cuerpo de Bomberos, según una denuncia difundida por la página El Mundo de Darwin.

De acuerdo con la información publicada, los inspectores consideraron que las condiciones existentes representaban un riesgo real de incendio, debido a la presencia y almacenamiento de combustible sin las garantías de seguridad exigidas para este tipo de materiales.

El incidente vuelve a llamar la atención sobre la entrada, almacenamiento y distribución de combustibles en Cuba, particularmente en momentos en que el país atraviesa una severa crisis energética caracterizada por apagones prolongados, dificultades para obtener carburantes y una limitada disponibilidad de generación eléctrica.

La denuncia sostiene que durante los primeros seis meses de 2026 Cuba habría recibido desde Estados Unidos más de 95,7 millones de dólares en combustibles, incluyendo gasolina, diésel y otros derivados, parte de ellos transportados mediante contenedores especializados conocidos como ISO tanks.

Estas operaciones están relacionadas principalmente con importaciones comerciales autorizadas bajo las excepciones y regulaciones estadounidenses vigentes, incluidas compras efectuadas por actores privados cubanos.

La presencia de estos cargamentos ha generado preguntas entre numerosos ciudadanos sobre su destino final, especialmente cuando estaciones de servicio continúan registrando dificultades de abastecimiento y el Sistema Electroenergético Nacional enfrenta déficits de generación durante buena parte del día.

Sin embargo, existe una diferencia importante: no todo el combustible importado puede utilizarse directamente en las centrales termoeléctricas cubanas. Gasolina, diésel y fuel oil tienen usos distintos, y las grandes unidades termoeléctricas necesitan combustibles con especificaciones determinadas. Por tanto, la existencia de importaciones privadas de carburantes no significa automáticamente que esos volúmenes puedan ser enviados a una central eléctrica.

Sí resulta legítimo, no obstante, preguntar cómo se controlan estos combustibles una vez dentro del país, quiénes pueden comercializarlos, bajo qué condiciones se almacenan y qué mecanismos existen para impedir desvíos hacia mercados informales.

El hallazgo denunciado en Enfrigo SC añade precisamente una dimensión de seguridad al problema. El almacenamiento inadecuado de grandes cantidades de sustancias inflamables no constituye únicamente una irregularidad administrativa: puede representar un peligro para trabajadores, instalaciones y comunidades cercanas.

También queda por determinar si el combustible localizado pertenecía a una empresa estatal, una entidad privada o algún otro actor económico, así como su procedencia concreta y el uso para el que había sido adquirido.

Hasta el momento, CubaHerald no dispone de información oficial independiente que permita determinar la cantidad de combustible almacenada en el establecimiento ni confirmar las medidas administrativas o penales adoptadas después de la inspección.

En medio de una crisis energética que afecta diariamente a millones de cubanos, la transparencia sobre quién importa el combustible, quién lo recibe, dónde se almacena y cómo termina comercializándose adquiere especial relevancia.

La cuestión no es únicamente por qué existen combustibles en determinados almacenes mientras persisten los apagones, sino si esos recursos están siendo manejados de manera segura, legal y eficiente dentro de una economía donde cada litro de carburante se ha convertido en un recurso particularmente valioso.

Fuente: La Tijera News y denuncia atribuida a El Mundo de Darwin.

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