Hegseth eleva la presión sobre Cuba: “Todas las opciones están sobre la mesa”, incluidas las militares

El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, volvió a endurecer este jueves el mensaje de Washington hacia La Habana al afirmar que la Administración de Donald Trump mantiene “todas las opciones sobre la mesa”, incluidas las de carácter militar, en medio de una creciente presión estadounidense sobre Cuba.

Las declaraciones fueron realizadas durante una visita de Hegseth a Panamá, donde Estados Unidos impulsa una nueva estrategia regional de seguridad y cooperación militar contra organizaciones vinculadas al narcotráfico y otras amenazas que Washington considera relevantes para el hemisferio.

Preguntado directamente sobre la posibilidad de una acción militar contra Cuba, Hegseth aseguró que Washington no descarta ninguna alternativa. “Todas las opciones están sobre la mesa, incluidas las militares”, afirmó, en una de las advertencias públicas más explícitas realizadas hasta ahora por un alto funcionario de la Administración Trump sobre la isla.

El jefe del Pentágono fue más allá y recomendó a La Habana prestar atención a la disposición del presidente estadounidense para defender lo que Washington considera sus intereses estratégicos en el hemisferio. Hegseth volvió además a destacar la amplia superioridad militar estadounidense frente a cualquier país de la región.

El mensaje encaja con la estrategia que la Administración Trump ha desarrollado durante los últimos meses: aumentar la presión sobre el Gobierno cubano mientras mantiene simultáneamente abierta la posibilidad de una negociación.

En junio, durante una visita a la Base Naval de Guantánamo, Hegseth ya había advertido a Cuba contra la adquisición de armamento capaz de alcanzar territorio estadounidense o las instalaciones militares de Estados Unidos en la bahía. En aquella ocasión afirmó que una eventual confrontación sería algo que La Habana “no podría soportar”, aunque también expresó su deseo de que en el futuro pudiera existir una relación diferente entre ambos gobiernos.

La postura actual no significa, sin embargo, que exista evidencia pública de que Estados Unidos haya decidido ejecutar una operación militar contra Cuba. En marzo, el jefe del Comando Sur, general Francis Donovan, declaró ante legisladores estadounidenses que las Fuerzas Armadas no estaban preparando ni ensayando una invasión de la isla, aunque permanecían listas para proteger la Embajada estadounidense en La Habana, defender Guantánamo y responder a una eventual crisis migratoria.

Las nuevas palabras de Hegseth adquieren especial relevancia porque se producen mientras Washington está reforzando su presencia política y militar en América Latina. Durante el encuentro de Panamá, el secretario estadounidense habló incluso de posibles operaciones conjuntas con Colombia contra organizaciones armadas catalogadas por Estados Unidos como terroristas y defendió una política destinada a limitar tanto el narcotráfico como la influencia de potencias extranjeras en el hemisferio.

Cuba aparece cada vez más integrada dentro de esa estrategia regional. Para la Administración Trump, la presencia e influencia de Rusia, China e Irán en América Latina constituye un asunto de seguridad nacional, mientras Washington busca reconstruir alianzas militares y reafirmar su predominio estratégico en el continente.

Las declaraciones se producen además en un momento particularmente delicado para las relaciones entre Washington y La Habana. Trump ha señalado recientemente que Cuba se está acercando a Estados Unidos, mientras ambos gobiernos han reconocido contactos y negociaciones durante los últimos meses.

Al mismo tiempo, Washington ha mantenido la presión económica y política sobre las autoridades cubanas, dejando claro que la apertura de canales de diálogo no supone el abandono de otras herramientas.

La frase de Hegseth introduce ahora un elemento adicional: Estados Unidos quiere que La Habana entienda que la negociación se desarrolla mientras la opción militar continúa formalmente dentro del abanico de posibilidades disponibles para Trump.

No equivale a anunciar una intervención ni demuestra que exista una operación en preparación, pero sí representa una advertencia difícil de ignorar en medio de uno de los períodos de mayor presión estadounidense sobre Cuba de los últimos años.

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