GUANTÁNAMO, CUBA. — La crisis eléctrica cubana alcanza niveles extremos en el oriente del país. La Empresa Eléctrica de Guantánamo anunció este domingo 18 de octubre que los residentes de la provincia recibirán alrededor de dos horas de electricidad al día, una medida que podría dejar a miles de familias enfrentando hasta 22 horas diarias sin suministro eléctrico.
La entidad estatal reconoció que las severas limitaciones del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) impiden garantizar períodos de servicio más prolongados. El anuncio no establece horarios específicos por circuitos ni precisa durante cuántos días se mantendrá esta situación, lo que aumenta la incertidumbre de una población que ya viene soportando extensos apagones.
Disponer de apenas dos horas de electricidad en una jornada de 24 horas representa una situación extremadamente difícil para cualquier familia. Cocinar, conservar alimentos, bombear agua, lavar ropa, cargar teléfonos y atender las necesidades de niños, ancianos y personas enfermas se convierten en desafíos cotidianos. Para quienes no cuentan con plantas eléctricas, paneles solares u otras alternativas, la dependencia del suministro estatal es prácticamente absoluta.

El panorama tampoco es alentador en otras provincias. En Holguín, la empresa eléctrica suspendió desde el sábado la rotación habitual de circuitos cada 12 horas, debido a las restricciones de generación. La medida mantiene excepciones para determinados circuitos relacionados con el Hospital Lenin, mientras numerosos residentes permanecen sin una programación confiable para el restablecimiento del servicio.
Matanzas enfrenta igualmente una situación crítica, con reportes de apagones que se aproximan a las 70 horas consecutivas en localidades como Manuelito y Bolondrón. Las autoridades eléctricas provinciales reconocieron afectaciones superiores a 130 megavatios, mientras las brigadas intentan restablecer circuitos que, en algunos casos, vuelven a desconectarse durante las maniobras de recuperación.
La sucesión de averías en las centrales termoeléctricas, las limitaciones de combustible y el deterioro acumulado de la infraestructura energética han colocado al país ante una de sus etapas más difíciles en materia de suministro eléctrico. Lo que debería constituir un servicio básico se ha convertido para numerosas familias cubanas en una incertidumbre permanente, sin garantías de cuándo podrán encender un ventilador, preparar sus alimentos o disponer de agua.
El anuncio de Guantánamo también plantea serios interrogantes sobre la capacidad de respuesta de las autoridades. No se trata únicamente de estadísticas de generación o de megavatios disponibles, sino de millones de personas cuyas condiciones de vida se deterioran con cada jornada de apagones. La falta de previsibilidad agrava todavía más las consecuencias económicas, sanitarias y sociales de la crisis.
Mientras el Gobierno cubano continúa enfrentando dificultades para estabilizar el sistema eléctrico, los ciudadanos soportan las consecuencias más duras. En Guantánamo, la perspectiva de vivir con apenas dos horas de electricidad al día refleja la profundidad de una emergencia energética para la cual todavía no se anuncia una solución inmediata.
Fuentes: Empresa Eléctrica de Guantánamo, Directorio Cubano y reportes de las empresas eléctricas de Holguín y Matanzas.
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