La administración del presidente Donald Trump habría incrementado durante los últimos meses sus capacidades de inteligencia dentro de Cuba, como parte de una estrategia de mayor presión sobre el Gobierno de La Habana, según revelaron a POLITICO dos personas familiarizadas con los planes de Washington.
Una de las fuentes aseguró que Estados Unidos envió recientemente agentes de inteligencia a territorio cubano, aunque no precisó cuántos participaron, cuándo se produjo el supuesto despliegue ni a qué organismos pertenecen. Otra persona describió la medida como un aumento de la presencia de la Agencia Central de Inteligencia, CIA, en la isla.
Ambas fuentes hablaron bajo condición de anonimato debido al carácter confidencial de las operaciones. Hasta el momento, la CIA y otras agencias estadounidenses no han confirmado públicamente el supuesto envío de personal ni ofrecido detalles sobre el alcance de las actividades descritas por POLITICO.
El reforzamiento tendría como objetivo ampliar la recopilación de información en un momento de creciente tensión entre Washington y La Habana. Una de las fuentes consultadas planteó que estas labores podrían servir de preparación para medidas más contundentes, pero reconoció que no existen datos concretos que permitan afirmar que Estados Unidos esté organizando una operación militar.
Por esa razón, cualquier escenario relacionado con una intervención armada debe considerarse por ahora una posibilidad especulativa y no un plan confirmado. Las actividades de inteligencia estadounidenses en Cuba no son nuevas, aunque su capacidad operativa se habría reducido durante años por la disminución del personal diplomático y las consecuencias de los incidentes conocidos como “síndrome de La Habana”.
El reporte aparece después de la inusual visita realizada a La Habana el 14 de mayo por el director de la CIA, John Ratcliffe. Durante ese viaje, el funcionario se reunió con altos representantes cubanos y transmitió el mensaje de que Washington estaba dispuesto a abordar asuntos económicos y de seguridad únicamente si las autoridades de la isla realizaban “cambios fundamentales”. La visita fue confirmada entonces por funcionarios de ambos países y por varias agencias internacionales.
De acuerdo con POLITICO, Trump todavía favorecería una salida diplomática, aunque dentro de su administración existiría una creciente frustración por la ausencia de avances. La política hacia Cuba es seguida estrechamente por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha defendido una línea de máxima presión contra las autoridades cubanas.
La intensificación de estas acciones coincide con nuevas sanciones, restricciones económicas y un discurso más severo desde Washington. En julio, el Departamento de Estado publicó el informe “Cuba: la capital del comunismo en el siglo XXI”, en el que acusó al Gobierno cubano de promover redes de influencia y actividades contrarias a los intereses estadounidenses.
La administración Trump también ha ampliado las medidas dirigidas contra empresas vinculadas directa o indirectamente con las estructuras militares y de inteligencia cubanas. La Casa Blanca sostiene que estas políticas buscan limitar las fuentes de financiamiento de las autoridades, mientras La Habana afirma que las sanciones agravan las dificultades económicas de la población.
El reporte de POLITICO sugiere que Washington estaría combinando presión económica, contactos diplomáticos y una mayor recopilación de inteligencia. Sin embargo, mientras no exista una confirmación oficial, el alcance del supuesto despliegue y sus objetivos concretos continúan siendo desconocidos.
Fuentes: POLITICO, Departamento de Estado de Estados Unidos.
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