Escalada del precio de la gasolina en el mercado informal profundiza la crisis energética en Cuba

La crisis de combustible en Cuba se ha intensificado en las últimas semanas, con un impacto directo en el costo de vida y en la ya frágil dinámica económica del país. Ante la escasez casi total de gasolina en las estaciones estatales, el mercado informal se ha convertido en la principal vía de acceso para miles de ciudadanos, con precios que han alcanzado niveles sin precedentes.

De acuerdo con testimonios recogidos en La HabanaMayabeque y Camagüey, el litro de gasolina se cotiza por encima de los 700 pesos, y en determinadas zonas llega a situarse entre 1.000 y 1.300 pesos, cifras que resultan inalcanzables para una parte significativa de la población. La percepción generalizada es que el precio queda a discreción de quien logra acceder al producto, en un entorno marcado por la falta de controles efectivos y una oferta extremadamente limitada.

La situación afecta incluso a sectores que anteriormente contaban con algún nivel de priorización. Personas que recibían asignaciones por disponer de plantas eléctricas aseguran que esos suministros han desaparecido, obligándolas a recurrir al mercado informal. En algunos hogares, la gasolina ya no se destina únicamente al transporte, sino que se utiliza para cocinar o para mantener equipos básicos durante los apagones prolongados, lo que refleja el grado de deterioro de las condiciones de vida.

Analistas y especialistas consultados coinciden en que el escenario se ha agravado tras la reducción del apoyo petrolero de Venezuela, históricamente uno de los principales proveedores de combustible de la isla. La pérdida o disminución de ese suministro ha dejado al descubierto la alta dependencia externa del sistema energético cubano y su limitada capacidad de respuesta ante interrupciones prolongadas.

En paralelo, la Unión Eléctrica ha advertido sobre afectaciones que, en los horarios de mayor demanda, dejan a más de la mitad del país sin servicio eléctrico. La combinación de apagones frecuentes, transporte limitado y encarecimiento del combustible está generando un efecto dominó sobre la actividad económica y los servicios esenciales, desde la producción de alimentos hasta la movilidad laboral.

El consenso entre observadores es que, sin un flujo estable de petróleo externo o soluciones estructurales de fondo, la economía cubana entra en una fase crítica con márgenes cada vez más estrechos para la población. Mientras tanto, el mercado informal continúa expandiéndose como respuesta a la escasez, consolidando precios que profundizan la desigualdad y la incertidumbre cotidiana en la isla.

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