La promoción del fogón solar como alternativa doméstica ha generado en Cuba una ola de creatividad… y sarcasmo de alto voltaje. En redes sociales, numerosos ciudadanos aseguran estar listos para abrazar la cocina solar, siempre y cuando alguien explique primero cómo funciona sin recurrir a milagros, fe o materiales imposibles de encontrar.
El tono humorístico ha subido de nivel en los últimos días. Algunos usuarios, con fina ironía, han sugerido que el país necesita un máster oficial en cocina solar, preferiblemente impartido por Miguel Díaz-Canel y Liz Cuesta, para que el pueblo aprenda directamente de la “élite fotovoltaica nacional”. Varios comentarios piden incluso diploma certificado, prácticas supervisadas y —si no es mucho pedir— una receta donde algo llegue realmente a cocinarse.
La principal duda no es tanto cómo usar el sol, sino cómo construir el aparato. Muchos modelos requieren cartón resistente, aluminio reflectante o cristales específicos. Según la broma popular, encontrar esos materiales podría ser más difícil que dominar la energía solar, lo cual ya es decir bastante.
A pesar del humor, el trasfondo es serio. La propuesta de aprovechar energía renovable tiene lógica ambiental y económica, especialmente ante la crisis energética. Sin embargo, numerosos ciudadanos señalan que cualquier iniciativa necesita demostraciones reales, guías prácticas y soluciones compatibles con la vida cotidiana, no solo recomendaciones optimistas.
Mientras tanto, la población mantiene el ingenio intacto. Entre memes, chistes y comentarios sarcásticos, algunos aseguran que están listos para cocinar con el sol… siempre que el sol confirme primero su disponibilidad, los materiales aparezcan por arte de magia y el supuesto máster presidencial incluya al menos una clase sobre cómo freír un huevo sin convertirlo en proyecto científico.
Con Información del grupo de Facebook Aviacion Militar Cubana y Leo Derecho
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