El joven cubano Lorenzo Alejandro Sánchez Cortés, de 22 años, fue asesinado en Villahermosa, Tabasco (México). Su familia asegura que el cuerpo permaneció en la morgue desde el 4 de enero sin notificación hasta el 13 de febrero, y denuncia falta de apoyo oficial para repatriarlo a Cuba.
De acuerdo con la información proporcionada por sus familiares, el joven, natural de Batabanó, Mayabeque, habría sido víctima de una agresión violenta y posteriormente abandonado en la vía pública. Las circunstancias exactas del crimen siguen sin esclarecerse públicamente.
Sus padres, Yamilet Cortés Martínez y Alexander Sánchez Torres, residentes en Batabanó, sostienen que solo semanas después supieron del fallecimiento. El retraso en la notificación ha generado angustia adicional en la familia, que afirma carecer de recursos para gestionar el traslado del cuerpo.
Según relatan, acudieron al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) solicitando asistencia para la repatriación. La respuesta recibida, afirman, fue que no existe presupuesto estatal para cubrir costos que podrían oscilar entre 5.000 y 10.000 dólares, una cifra fuera del alcance de la familia.
El caso refleja una problemática recurrente para muchos cubanos en el exterior: los elevados costos de repatriación y la limitada capacidad económica de las familias. En comunidades emigradas, especialmente en Estados Unidos, México y Miami, suelen organizarse colectas o gestiones solidarias para estos procesos.
Mientras tanto, el cuerpo del joven permanece en México. La familia teme que, de no resolverse la situación, pueda ser enterrado sin repatriación, lo que ha motivado llamados de apoyo a la comunidad cubana en el extranjero.
Organizaciones comunitarias y activistas suelen recomendar canalizar este tipo de casos mediante consulados, organizaciones civiles o campañas solidarias verificadas, para evitar fraudes y acelerar trámites humanitarios.
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