Cuba retomará el cobro de impuestos aduanales a partir del 1 de febrero

LA HABANA.— A partir del 1 de febrero de 2026, y salvo un cambio de última hora, concluirá el régimen excepcional que permitió la entrada a Cuba de alimentos, productos de aseo, medicamentos e insumos médicos sin el pago de aranceles y sin límites de valor, siempre que no tuvieran carácter comercial. Con el vencimiento de la medida, el país volverá a aplicar las normas aduaneras habituales, con efectos directos sobre viajeros y familias que dependen de estas importaciones para cubrir necesidades básicas.

El retorno a las reglas ordinarias impactará una práctica extendida en los últimos meses: el traslado de maletas con comida, artículos de higiene y medicinas destinadas a familiares. Desde febrero, esos productos volverán a computar dentro del peso y el valor del equipaje acompañado, lo que implicará pagos por exceso y el restablecimiento del impuesto aduanero. En términos prácticos, artículos que hoy ingresan sin costo volverán a tener un precio.

También quedará sin efecto una facilidad ampliamente utilizada por pasajeros frecuentes: la separación de alimentos, aseo y medicamentos en bultos independientes para acogerse a la exención. Esa posibilidad, tolerada bajo el régimen excepcional, dejará de aplicarse cuando entren nuevamente en vigor las normas tradicionales.

El cambio alcanzará igualmente a los envíos desde el exterior por vía aérea, marítima o postal. Se eliminarán los límites ampliados para importaciones no comerciales, así como la exención inicial vigente durante el período excepcional. Asimismo, dejará de aplicarse el tope especial establecido para alimentos, aseo y medicinas, un beneficio clave para quienes dependen de la paquetería y la mensajería internacional.

Las facilidades fueron presentadas desde su aprobación como temporales, en respuesta a la escasez y a la crisis de abastecimiento. La normativa fija su vencimiento el 31 de enero, y hasta el momento no existe un anuncio oficial de prórroga. En experiencias anteriores, algunas extensiones se comunicaron a última hora; en otros casos, los beneficios expiraron sin aviso adicional, obligando a los viajeros a ajustarse de inmediato a las nuevas reglas.

Si no hay cambios, el impacto será inmediato: mayores costos, más trámites y menor margen para quienes sostienen a sus familias mediante equipaje y envíos desde el extranjero. Para muchos, la diferencia entre viajar en enero o en febrero se traducirá en cuánto podrán llevar y cuánto deberán pagar.

El fin de la exención reabre un debate recurrente sobre el rol del viajero como soporte informal del consumo doméstico y la dependencia de remesas en especie. Mientras persistan las limitaciones estructurales de abastecimiento, cada ajuste en la política aduanera se reflejará directamente en la economía de los hogares.

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