Cuba rechaza declaración de emergencia nacional de EE.UU. y acusa a Washington de agresión económica

El Gobierno cubano reaccionó con fuertes críticas a la decisión del presidente de Donald Trump de declarar una emergencia nacional respecto a Cuba, una medida que incluye posibles aranceles a países que suministren petróleo a la isla.

El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, calificó la decisión como un “acto de agresión” y acusó a Washington de intentar obstaculizar el suministro energético mediante presiones económicas a terceros países, con el propósito —según afirmó— de agravar las condiciones de vida de la población.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, se sostuvo que la declaración estadounidense se basa en acusaciones infundadas y en una narrativa que presenta a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. La cancillería cubana acusó además a Washington de actuar como factor de inestabilidad regional y de recurrir a mecanismos de coerción y presión diplomática para imponer sanciones a otros gobiernos.

La declaración oficial no abordó de manera directa la crisis estructural del sistema energético cubano, caracterizada por déficits de inversión, problemas de gestión y una alta dependencia externa, ni hizo referencia a la responsabilidad interna en los apagones prolongados y el deterioro de las condiciones de vida.

Por su parte, la Casa Blanca defendió la medida señalando que las políticas y acciones del Gobierno cubano constituyen una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad y la política exterior de Estados Unidos. La orden ejecutiva menciona vínculos con Rusia, China e Irán, así como preocupaciones en materia de derechos humanos y seguridad regional.

La iniciativa contempla la imposición de aranceles adicionales a bienes importados desde países que vendan o faciliten petróleo a Cuba, con el objetivo declarado de limitar los ingresos energéticos y aumentar la presión económica. La entrada en vigor y el alcance específico de estas medidas quedarán sujetos a evaluaciones caso por caso por parte de las autoridades estadounidenses.

El cruce de declaraciones se produce en un contexto de tensiones renovadas entre La Habana y Washington, mientras Cuba enfrenta una profunda crisis económica y energética y Estados Unidos ajusta su política hacia la isla con un enfoque de mayor presión internacional.

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