El Gobierno cubano ha ampliado la participación de mipymes y otros actores económicos no estatales en la importación y comercialización de combustibles, una apertura que incluye gasolina, diésel y otros derivados, aunque sometida a regulaciones estatales, controles de precios y exigencias de seguridad para su transporte y almacenamiento.
La medida forma parte de las transformaciones económicas anunciadas este año ante la profunda crisis energética que atraviesa el país. El propio primer ministro, Manuel Marrero, confirmó en julio que se habían flexibilizado los requisitos para que las mipymes y empresas extranjeras puedan importar y comercializar combustibles tanto al por mayor como al por menor.
Las autoridades también han señalado que los precios aplicados por estos actores deberán ajustarse a metodologías aprobadas, ser transparentes y permanecer visibles para los clientes. El Gobierno sostiene que la apertura busca aumentar la oferta sin abandonar el control estatal de un sector considerado estratégico.
La nueva posibilidad comercial no elimina, sin embargo, las obligaciones vinculadas al traslado de sustancias inflamables. Publicaciones dirigidas a emprendedores han advertido que quienes transporten combustible desde servicentros de CUPET hasta sus negocios deberán cumplir las normas de seguridad y protección contra incendios establecidas para este tipo de carga.
Entre las exigencias que se están difundiendo figuran mantener el vehículo en condiciones técnicas adecuadas, contar con la certificación correspondiente, utilizar recipientes seguros y correctamente fijados, disponer de extintores de polvo químico y cumplir las inspecciones de prevención de incendios que resulten aplicables.
También se menciona el uso de medidas destinadas a reducir riesgos asociados a la electricidad estática y al movimiento de los depósitos durante el transporte. El cumplimiento concreto puede depender del tipo de vehículo, la cantidad y clase de combustible y las disposiciones que establezcan las autoridades competentes, por lo que no todos los requisitos deben interpretarse automáticamente como idénticos para cualquier operación.
La apertura del mercado de combustibles al sector privado representa uno de los cambios económicos más significativos adoptados recientemente por La Habana. En junio, el Gobierno anunció formalmente que permitiría la participación de capital privado y extranjero en la importación y comercialización de combustibles, incluida la red minorista de servicentros.
La decisión también responde a una realidad que ya se estaba desarrollando en la práctica. Reuters documentó en agosto el crecimiento de las importaciones privadas de combustible y su posterior reventa dentro de Cuba, en un contexto de severa escasez y precios elevados.
Para las mipymes, la medida abre una nueva posibilidad de negocio, pero también incorpora responsabilidades importantes: transportar, almacenar o vender combustibles implica obligaciones técnicas, comerciales y de prevención de incendios que pueden generar sanciones si no se cumplen correctamente.
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