Crisis sanitaria en Cuba: trabajadores del SIUM deben reparar una ambulancia y despejar caminos para atender a un paciente

MATANZAS, CUBA. — La profunda crisis que atraviesa el sistema de salud cubano vuelve a quedar en evidencia tras conocerse las dificultades que enfrentaron dos trabajadores del Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM) para auxiliar a un paciente en la comunidad de Santo Tomás, en la Ciénaga de Zapata. Durante el recorrido, los profesionales tuvieron que retirar árboles caídos y solucionar problemas en los neumáticos del vehículo sanitario para poder completar su misión.

Los protagonistas fueron Ernesto Casañola Ávila, licenciado en Enfermería, y Yoan Yosleybi Cepero González, paramédico, ambos pertenecientes al policlínico Celia Sánchez Manduley, de Playa Larga. Según informó CMDY Radio La Voz de la Victoria, los trabajadores debieron interrumpir el trayecto en varias ocasiones para resolver personalmente los obstáculos que impedían llegar hasta el paciente.

El hombre, identificado como Victorino, finalmente recibió asistencia y fue trasladado al servicio de Urgencias del policlínico, donde llegó en condición estable y sin complicaciones médicas. Sin embargo, el desenlace favorable no puede ocultar las precarias condiciones en las que deben trabajar numerosos profesionales sanitarios cubanos, ni las deficiencias de infraestructura que dificultan la prestación de servicios esenciales.

Lo sucedido refleja una realidad mucho más preocupante que una simple avería durante un traslado. El deterioro acumulado de las ambulancias, la escasez de recursos y las dificultades de acceso a comunidades rurales evidencian años de insuficiente inversión, mantenimiento y atención a las necesidades de la población. En un servicio de urgencias, disponer de transporte confiable no constituye un lujo, sino una condición indispensable para proteger vidas.

Mientras la propaganda oficial suele presentar estas situaciones como ejemplos de sacrificio y heroísmo, existe una cuestión fundamental que no debería quedar relegada: ¿por qué dos trabajadores sanitarios tienen que asumir tareas mecánicas y despejar carreteras cuando su responsabilidad es atender emergencias médicas? Reconocer su compromiso es necesario, pero convertir las carencias materiales en historias de superación termina desviando la atención de las responsabilidades de las instituciones encargadas de garantizar esos servicios.

La situación forma parte de una crisis sanitaria de alcance nacional, caracterizada por el deterioro de hospitales y policlínicos, la escasez de medicamentos e insumos, la salida de profesionales del sector y las dificultades para mantener operativos los servicios de emergencia. El abandono progresivo de infraestructuras esenciales y la incapacidad institucional para garantizar recursos suficientes tienen consecuencias directas sobre los pacientes, especialmente aquellos que viven lejos de los principales centros asistenciales.

En este caso, la perseverancia de los trabajadores permitió que Victorino llegara estable al centro sanitario. Pero en una emergencia cardiovascular, respiratoria o traumática, los retrasos ocasionados por problemas técnicos o vías obstruidas pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. No resulta aceptable que la seguridad de un paciente dependa de la capacidad de improvisación del personal de una ambulancia.

La actuación de Ernesto Casañola Ávila y Yoan Yosleybi Cepero González merece reconocimiento, pero las autoridades sanitarias también deben rendir cuentas por las condiciones en las que trabajan sus profesionales.Cuba necesita algo más que discursos sobre la vocación médica: necesita ambulancias funcionales, carreteras transitables, hospitales abastecidos y una gestión pública que sitúe las necesidades reales de los pacientes entre sus prioridades.

Fuente: CMDY Radio La Voz de la Victoria. Análisis editorial de CubaHerald.

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