Una imagen captada en San Agustín, municipio La Lisa, muestra decenas de ómnibus Yutong completamente calcinados y en estado de abandono, evidenciando el deterioro del sistema de transporte público en la capital cubana. El lugar, conocido por vecinos como un “cementerio de guaguas”, refleja una crisis acumulada sin soluciones visibles.
En la fotografía se observan estructuras metálicas reducidas a esqueletos, sin cristales, asientos ni componentes funcionales. Varias unidades presentan signos de haber sido consumidas por incendios, mientras otras parecen haber sido desmanteladas progresivamente. El entorno, rodeado de basura, maleza y escombros, refuerza la sensación de abandono institucional.


Estos ómnibus, que en su momento fueron parte esencial del transporte urbano en La Habana, hoy representan el colapso de una infraestructura clave para millones de ciudadanos. La marca Yutong, adquirida en su mayoría con financiamiento extranjero, fue durante años una de las principales apuestas para aliviar la crisis de movilidad en la isla. Sin embargo, la falta de mantenimiento, piezas de repuesto y gestión eficiente ha derivado en escenas como esta.
Vecinos de la zona han denunciado en reiteradas ocasiones la acumulación de estos vehículos inservibles, no solo como símbolo del deterioro, sino también como foco de insalubridad y riesgo ambiental. La ausencia de un plan de reciclaje o recuperación técnica plantea interrogantes sobre la gestión de recursos en un contexto donde el transporte sigue siendo uno de los principales problemas cotidianos.
Más allá de la imagen, el “cementerio Yutong” se ha convertido en una metáfora visible de un sistema que, lejos de renovarse, parece quedar atrapado entre la escasez, la ineficiencia y la falta de planificación a largo plazo. Mientras tanto, miles de habaneros continúan enfrentando largas esperas, rutas inestables y una movilidad cada vez más limitada.
Foto: Fotos de la Habana – Fernando Ruben
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