Dos hombres fueron condenados en Ciego de Ávila a penas de nueve y siete años de prisión tras ser acusados de sustraer unos 50.000 tornillos destinados al montaje de parques solares, en un proceso que las autoridades calificaron como un “juicio ejemplarizante” en medio de la profunda crisis energética que atraviesa Cuba.
Además de las penas de cárcel, el tribunal ordenó a los acusados pagar cerca de 618.000 pesos como compensación por los daños materiales ocasionados al Estado, según informaron medios oficiales de la provincia.
Las autoridades sostienen que los tornillos robados formaban parte de las estructuras metálicas que sostienen los paneles solares, piezas esenciales para el montaje de los nuevos parques fotovoltaicos que el gobierno intenta acelerar en varias provincias para aliviar los prolongados apagones que afectan a la población.
El tribunal consideró que el robo provocó afectaciones económicas significativas y retrasos en el proyecto energético, obligando a la Empresa Eléctrica a adquirir nuevamente los materiales y reorganizar la logística para continuar las obras.
Sin embargo, el caso también vuelve a poner en evidencia las profundas dificultades estructurales del sistema energético cubano, marcado por décadas de falta de inversión, deterioro de infraestructuras y una creciente escasez de combustible que mantiene a gran parte del país bajo apagones diarios.
En ese contexto, el gobierno ha apostado por acelerar la construcción de parques solares fotovoltaicos, presentándolos como una solución parcial a la crisis eléctrica. No obstante, expertos y ciudadanos señalan que estos proyectos avanzan en medio de limitaciones logísticas, robos de materiales, retrasos en obras y escasez de recursos, reflejo del deterioro general de la economía.
La severidad de las penas también se produce después de que el Tribunal Supremo Popular emitiera en 2025 nuevas directrices para endurecer las sanciones contra delitos que afecten infraestructuras consideradas estratégicas, como instalaciones energéticas, telecomunicaciones o transporte.
A partir de esas disposiciones, hechos como la sustracción de componentes en parques solares pueden ser clasificados como sabotaje, un delito que implica condenas más severas dentro del sistema penal cubano.
Para muchos observadores, el énfasis oficial en castigos ejemplarizantes contrasta con la falta de soluciones estructurales a la crisis energética, que continúa impactando la vida cotidiana de millones de cubanos con apagones prolongados, deterioro del sistema eléctrico y un creciente malestar social.
Mientras tanto, los condenados y la Fiscalía mantienen el derecho de apelar la sentencia, aunque el proceso ha sido presentado por medios estatales como un mensaje de advertencia frente a cualquier acción que afecte los proyectos energéticos impulsados por el gobierno.
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