Camagüey conmemora más de cinco siglos de historia desde su fundación en 1514

Camagüey, Cuba — Un día como ayer, 2 de febrero de 1514, fue fundada la entonces Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, origen de la actual ciudad de Camagüey, una de las urbes más antiguas de Cuba y del Caribe. A más de cinco siglos de aquel acontecimiento, la ciudad mantiene viva una identidad marcada por la historia colonial, la religiosidad, sus leyendas urbanas, los emblemáticos tinajones y una extensa tradición intelectual y artística.

La fundación inicial tuvo lugar en la costa norte de la isla, pero la villa fue trasladada tierra adentro años después en busca de mayor seguridad frente a ataques corsarios. Ese proceso influyó de manera decisiva en el trazado urbano, dando lugar a un centro histórico de calles irregulares y laberínticas, concebidas originalmente como mecanismo defensivo. Hoy, ese entramado constituye uno de los rasgos más distintivos de la ciudad, reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Camagüey es conocida como la ciudad de las iglesias. Entre sus templos más representativos se encuentran la Catedral de Nuestra Señora de la Candelaria, sede episcopal y referente espiritual; la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, vinculada a tradiciones religiosas y relatos populares; y la Iglesia de San Juan de Dios, una de las más antiguas conservadas en la ciudad. Estos templos forman parte esencial del paisaje urbano y del imaginario cultural camagüeyano.

Otro símbolo inseparable de la ciudad son los tinajones, grandes vasijas de barro utilizadas históricamente para almacenar agua de lluvia ante la escasez de ríos cercanos. Con el paso del tiempo, estos recipientes adquirieron un fuerte valor simbólico. La tradición popular sostiene que quien bebe agua de un tinajón camagüeyano siempre regresa a la ciudad, creencia que refuerza el sentido de pertenencia local.

Camagüey posee además una singularidad lingüística y cultural: es la única provincia de Cuba asociada a tres gentilicios. Sus habitantes son conocidos como camagüeyanos, denominación oficial y contemporánea; principenses, en referencia al nombre colonial de la villa; y agramontinos, apelativo que honra al prócer independentista Ignacio Agramonte, nacido en esta tierra y figura central de las guerras por la independencia. Esta triple denominación refleja la superposición de épocas históricas y la profundidad identitaria de la región.

La ciudad ha sido también cuna de destacadas personalidades de la cultura cubana, entre ellas el poeta Nicolás Guillén, considerado Poeta Nacional de Cuba, cuya obra captó con fuerza la esencia social y mestiza del país. Intelectuales, músicos y artistas formados en Camagüey han dejado una huella perdurable en la vida cultural de la nación.

Las leyendas camagüeyanas ocupan un lugar central en la memoria colectiva. Relatos sobre túneles subterráneos que conectarían iglesias, apariciones nocturnas y misterios heredados del período colonial se transmiten de generación en generación, mezclando historia documentada y tradición oral.

En la conmemoración de su fecha fundacional, Camagüey no solo recuerda el nacimiento de una ciudad, sino la construcción de una identidad compleja y resiliente, forjada a lo largo de más de cinco siglos. En el contexto actual, la urbe continúa siendo un referente patrimonial y cultural, testimonio vivo de una parte esencial de la historia de Cuba.

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