Buques militares de EE. UU. se alejan del entorno de Cuba tras días de tensión regional

La región del Caribe cercana a Cuba amaneció este 10 de febrero de 2026 sin presencia visible de buques militares estadounidenses en las inmediaciones del archipiélago, según plataformas abiertas de monitoreo naval utilizadas habitualmente para el seguimiento del tráfico marítimo internacional. El escenario marca un contraste con los días previos, cuando se detectó actividad naval que elevó la atención geopolítica en la zona.

Durante el domingo 8 de febrero, diversas fuentes especializadas y sistemas de rastreo marítimo confirmaron la presencia de al menos tres embarcaciones militares de Estados Unidos operando relativamente cerca del litoral norte cubano. Entre ellas figuraban el destructor USS Stockdale (DDG-106) y los cutters de la Guardia Costera USCGC Stone y USCGC Diligence, unidades que en determinados momentos aparecieron a menos de ocho millas náuticas de la costa, particularmente en áreas próximas a Cayo Romano.

Ese movimiento se interpretó dentro del contexto del refuerzo de vigilancia marítima asociado a la política estadounidense de presión energética sobre la isla, orientada —según análisis especializados— a limitar o supervisar el flujo de combustibles hacia Cuba. Aunque no se reportaron incidentes operativos ni maniobras hostiles, la proximidad generó preocupación y debate en distintos círculos políticos y mediáticos.

El panorama actual refleja un cambio significativo. Los datos más recientes de seguimiento naval muestran que esas unidades se han desplazado hacia otras zonas del Caribe o permanecen más alejadas del perímetro marítimo cubano, incluyendo posiciones cercanas a Haití, fuera del límite territorial de doce millas. Esta redistribución reduce, al menos de forma visible, la presión naval inmediata sobre el entorno insular.

En el plano diplomático, el gobierno cubano ha denunciado ante foros internacionales lo que considera una “escalada agresiva” en el contexto regional, aunque hasta ahora no ha emitido un parte militar específico sobre la presencia puntual de esas embarcaciones ni sobre su posterior alejamiento.

Paralelamente, otros movimientos en el Caribe reflejan la complejidad del escenario actual. México envió recientemente dos buques de su Armada —Papaloapan e Isla Holbox— con más de 800 toneladas de ayuda humanitaria, principalmente alimentos, leche y productos de higiene, destinados a aliviar las dificultades energéticas y de abastecimiento que atraviesa la isla.

Analistas coinciden en que la retirada visible de unidades navales estadounidenses no necesariamente implica un cambio estructural en la estrategia regional, ya que este tipo de despliegues responde con frecuencia a rotaciones operativas, misiones específicas o ajustes tácticos temporales. No obstante, el episodio confirma el elevado nivel de sensibilidad geopolítica que mantiene el Caribe occidental, donde factores energéticos, migratorios y de seguridad continúan influyendo en la dinámica estratégica.

Por el momento, el entorno inmediato de Cuba se mantiene sin presencia naval militar estadounidense visible, lo que proyecta una aparente calma operativa, aunque la evolución del contexto regional sugiere que el escenario sigue abierto a cambios en el corto plazo.

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