Bélgica pone fin a 123 años de presencia diplomática en Cuba con el cierre de su embajada en La Habana

Bélgica confirmó el cierre de su embajada en La Habana tras más de un siglo de presencia diplomática, una decisión que marca un cambio significativo en su política exterior. De acuerdo con las autoridades belgas, la medida forma parte de un proceso de reestructuración para adaptar su red diplomática a un escenario internacional cada vez más complejo.

El ministro de Asuntos Exteriores, Maxime Prévot, explicó que la nueva estrategia responde a transformaciones profundas en el comercio global y a un aumento de tensiones geopolíticas que obligan a revisar prioridades, diversificar alianzas y reorganizar recursos. Según declaró, el contexto actual —marcado por disputas arancelarias y conflictos en expansión— exige una planificación distinta en sectores considerados estratégicos para el país.

El cierre de la sede diplomática pone fin a una relación presencial iniciada en 1902, periodo durante el cual Bélgica mantuvo un vínculo estable con La Habana y apoyó iniciativas relevantes dentro de la política europea hacia la isla, entre ellas el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación firmado por la Unión Europea en 2016.

La medida también tendrá implicaciones prácticas: dificultará gestiones consulares para ciudadanos belgas residentes en Cuba y para cubanos que requieran servicios vinculados a Bélgica. Además de su labor bilateral, la embajada en La Habana atendía asuntos relacionados con Haití, República Dominicana y representaba los intereses de Luxemburgoen territorio cubano.

El anuncio llega en un momento de importantes tensiones en el ámbito internacional, incluidas las afectaciones derivadas del endurecimiento de las restricciones económicas estadounidenses, que han complejizado operaciones comerciales y trámites financieros de diversas delegaciones extranjeras en la isla.

A la par de esta decisión, Bélgica informó su intención de restablecer relaciones diplomáticas con Siria después de trece años de interrupción, lo que refuerza la idea de un reajuste más amplio en su política exterior.

El cierre de la misión en La Habana ha generado diversas reacciones, con sectores que interpretan la medida como una concesión ante la presión de Washington, mientras otros consideran que se trata de una reorganización pragmática dentro del panorama diplomático europeo. El debate se produce pocos meses después de que la Unión Europea y los países de la CELAC reafirmaran su compromiso con mantener a la región como un espacio de diálogo y paz.

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