La tragedia provocada por los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio continúa agravándose. El número de fallecidos aumentó este sábado a 1.430, mientras decenas de miles de personas permanecen desaparecidas y los equipos de rescate trabajan contrarreloj entre los escombros.
De acuerdo con el balance más reciente, las familias han reportado hasta 68.900 personas cuyo paradero sigue siendo desconocido, aunque otros registros sitúan la cifra por encima de 55.000. La diferencia refleja el caos existente en las zonas afectadas, los problemas de comunicación y la dificultad para consolidar una lista nacional de víctimas.
Los terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, golpearon con especial intensidad el estado costero de La Guaira y varios sectores de Caracas. Barrios completos quedaron destruidos, miles de viviendas sufrieron daños y numerosas familias continúan durmiendo en calles y espacios abiertos ante el temor de nuevas réplicas.


Las labores de búsqueda y rescate se desarrollan en condiciones extremas. Vecinos, voluntarios y familiares han utilizado palas, cuerdas, herramientas improvisadas e incluso sus propias manos para tratar de localizar sobrevivientes bajo edificios colapsados.
Más de 1.600 rescatistas extranjeros han llegado al país, mientras nuevos equipos procedentes de Estados Unidos, México, Brasil, Francia, El Salvador y otras naciones continúan incorporándose a las operaciones.
La ayuda internacional incluye hospitales móviles, perros entrenados, equipos de localización, suministros médicos y maquinaria pesada. Sin embargo, habitantes de las áreas más afectadas denuncian que la respuesta oficial ha sido lenta, desigual y carente de recursos suficientes frente a la magnitud de la catástrofe.
En varias comunidades de La Guaira, ciudadanos aseguran que pasaron días retirando escombros sin presencia significativa de policías, militares o equipos estatales. La indignación aumentó después de que algunos trabajadores oficiales fueran señalados por tomarse fotografías frente a edificios destruidos sin participar activamente en los rescates.
El aeropuerto internacional Simón Bolívar también sufrió daños severos, aunque una de sus pistas continúa operativa para facilitar la llegada de personal humanitario, hospitales de campaña y suministros de emergencia.
Las autoridades han restringido el acceso a varias zonas de La Guaira para dar prioridad a los vehículos de rescate. Mientras tanto, continúan las réplicas, los cortes eléctricos y las dificultades para identificar a las víctimas recuperadas entre los escombros.
La cifra de muertos podría seguir aumentando considerablemente durante las próximas horas. Miles de familias continúan recorriendo hospitales, refugios y centros de identificación en busca de noticias sobre sus seres queridos.
Venezuela enfrenta una de las peores tragedias naturales de su historia reciente, con comunidades enteras destruidas y una emergencia humanitaria cuya verdadera dimensión todavía resulta imposible calcular.
Desde CubaHerald expresamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano, con las familias que han perdido a sus seres queridos y con quienes aún mantienen la esperanza de encontrar con vida a los desaparecidos.
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