Sherritt suspende participación directa en Cuba tras nuevas sanciones de Estados Unidos

La empresa canadiense Sherritt International Corporation, uno de los principales socios extranjeros del sector minero y energético cubano, anunció la suspensión inmediata de su participación directa en actividades de empresas conjuntas en Cuba, tras el endurecimiento de las sanciones impuestas por la administración del presidente Donald Trump mediante una nueva Orden Ejecutiva emitida el pasado 1 de mayo.

La compañía informó además la renuncia inmediata de tres miembros de su junta directiva: Brian Imrie, Richard Moat y Brett Richards, en medio de la creciente incertidumbre sobre el impacto que podrían tener las medidas estadounidenses sobre las operaciones vinculadas a la isla.

Aunque Sherritt aclaró que todavía no ha sido formalmente designada bajo la nueva Orden Ejecutiva, reconoció que la posibilidad de ser sancionada “podría ocurrir en cualquier momento”, generando condiciones que alteran significativamente la capacidad normal de funcionamiento de la corporación.

Tras consultas con asesores legales y financieros, la empresa decidió suspender su participación directa en operaciones conjuntas dentro de Cuba y comenzó el proceso de repatriación de empleados expatriados que permanecían en territorio cubano. También solicitó a sus socios cubanos que hagan lo mismo con el personal expatriado en Canadá.

La decisión representa un duro golpe para la ya debilitada economía cubana, especialmente en sectores estratégicos como el níquel y el cobalto, donde Sherritt ha mantenido durante décadas una presencia clave junto al Estado cubano.

La compañía indicó que, por ahora, no existe un impacto inmediato sobre las operaciones de su refinería en Fort Saskatchewan, Alberta, donde continúa la producción de níquel y cobalto terminados. Sin embargo, advirtió que las reservas actuales de materia prima alcanzarían solamente hasta mediados de junio.

Sherritt también alertó que la Orden Ejecutiva podría provocar que entidades financieras, proveedores y otros socios comerciales decidan dejar de respaldar las operaciones de la empresa debido al riesgo asociado a posibles sanciones estadounidenses.

La noticia llega en un momento particularmente delicado para Cuba, que enfrenta una profunda crisis económica marcada por apagones masivos, escasez de combustible, caída de exportaciones y una fuerte reducción de ingresos en divisas.

Analistas consideran que un eventual retiro o debilitamiento de Sherritt en la isla tendría consecuencias significativas para la industria minera cubana, uno de los pocos sectores que todavía genera ingresos relativamente importantes para el país.

Mientras tanto, crece la incertidumbre sobre cómo responderá el gobierno cubano ante un escenario donde cada vez más empresas extranjeras enfrentan presiones financieras y políticas para reducir o abandonar sus operaciones en Cuba.

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