La estatal mexicana Petróleos Mexicanos (Pemex) eliminó una de sus subsidiarias utilizadas en el envío de combustible a Cuba, en una decisión que redefine su estructura corporativa y ocurre tras varios años de exportaciones hacia la isla en medio de su crisis energética.
Según documentos oficiales presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), la empresa Gasolinas Bienestar dejó de existir bajo esa denominación y fue reemplazada por una nueva razón social: Servicios Logísticos Integrales Mumiya, con efecto a partir del 31 de marzo de 2026.
La subsidiaria ahora eliminada había desempeñado un papel clave en las operaciones de exportación de crudo y derivados hacia Cuba desde 2023. Durante ese período, Pemex canalizó miles de barriles diarios hacia la isla, contribuyendo al sostenimiento parcial de su sistema energético en un contexto de apagones, escasez de combustible y deterioro de infraestructuras eléctricas.
De acuerdo con cifras incluidas en el informe corporativo, en 2025 se enviaron a Cuba aproximadamente 15.000 barriles diarios de petróleo crudo y unos 2.200 barriles de derivados, operaciones valoradas en torno a 500 millones de dólares. Estas exportaciones representaron el 3,1 % del total de crudo exportado por Pemex y el 1,8 % de sus ventas de productos petrolíferos.
Desde el inicio de estas operaciones en 2023, el valor acumulado de los envíos asciende a cerca de 1.500 millones de dólares, consolidando a esta filial como el principal vehículo para dichas transacciones, realizadas bajo esquemas contractuales ajustados a precios de mercado.
El cambio fue aprobado por unanimidad por los accionistas de la compañía y contó con la autorización de la Secretaría de Economía de México. En la misma asamblea también se revocaron los poderes de uno de los representantes legales, lo que sugiere ajustes adicionales en la gobernanza interna.
Aunque Pemex no ha detallado el impacto directo de esta modificación sobre sus envíos a Cuba, la nueva denominación apunta a un enfoque más amplio en servicios logísticos dentro del sector energético, en lugar de la comercialización directa de combustibles. Este giro podría interpretarse como una reorganización técnica más que como un retiro inmediato de operaciones.
La eliminación del término “Bienestar”, asociado a políticas de la administración mexicana anterior, también marca un cambio simbólico en la estrategia corporativa. No obstante, la empresa dejó claro que la entidad continúa operando bajo su nueva estructura legal.
El movimiento adquiere especial relevancia por la dependencia energética de Cuba, donde los suministros externos han sido fundamentales para mitigar una crisis persistente. En ese contexto, cualquier ajuste en los mecanismos de exportación podría tener implicaciones directas sobre la ya frágil estabilidad del sistema eléctrico de la isla.
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