Cuba reaccionó oficialmente a la decisión de Costa Rica de cerrar su embajada en La Habana y limitar la presencia diplomática cubana en San José, calificando la medida como “arbitraria e injustificada” y atribuyéndola a presiones externas.
A través de un mensaje publicado por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, las autoridades cubanas expresaron su rechazo a la reducción de las relaciones bilaterales al ámbito consular, una decisión que, según La Habana, afecta los vínculos históricos entre ambos países.
En su declaración, el funcionario sostuvo que la medida constituye un acto de “sumisión” ante los intereses del gobierno de Estados Unidos, señalando que Washington busca influir en otros países de la región para aislar a Cuba, una estrategia que, según afirmó, ha fracasado en el pasado.
La respuesta cubana también subraya que este tipo de decisiones no lograrán romper los lazos entre ambos pueblos, destacando que las relaciones entre Cuba y Costa Rica han atravesado tensiones anteriormente sin que ello implique una ruptura definitiva.
El intercambio de posiciones evidencia un nuevo episodio de fricción diplomática en América Latina, en un contexto donde varios gobiernos han adoptado posturas más críticas hacia la situación interna en la isla, mientras La Habana rechaza lo que considera injerencias externas en sus asuntos internos.
Este cruce de declaraciones anticipa posibles ajustes en la relación bilateral, aunque por el momento se mantienen abiertos los canales consulares, lo que permite preservar servicios esenciales para ciudadanos de ambos países.
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