El Vaticano confirmó que mantiene gestiones diplomáticas destinadas a favorecer el diálogo entre Cuba y Estados Unidos, en un intento por promover una salida negociada a la crisis política y económica que atraviesa la isla. La información fue confirmada por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, quien subrayó el papel histórico de la Iglesia como facilitadora en la relación bilateral.
Según Parolin, la diplomacia vaticana ha sostenido contactos con funcionarios de ambos países, con el objetivo de fomentar espacios de entendimiento en un momento que diversos actores internacionales consideran especialmente delicado para Cuba. El cardenal destacó que el diálogo sigue siendo la vía principal para abordar las tensiones políticas y económicas que afectan al país.
Dentro de estos esfuerzos diplomáticos se produjo un encuentro relevante el 28 de febrero, cuando el papa Leo XIVrecibió en el Vaticano al canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, quien acudió como enviado especial del presidente cubano Miguel Díaz-Canel. Durante la reunión, Rodríguez expresó agradecimiento por el papel de la Santa Sede en iniciativas de mediación relacionadas con la situación cubana.
A este contacto se suma otro intercambio diplomático ocurrido el 20 de febrero, cuando el jefe de la misión de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, sostuvo conversaciones con Paul Richard Gallagher, secretario vaticano para las relaciones con los Estados. Durante ese diálogo, Hammer destacó la importancia de la Iglesia Católica dentro de la sociedad cubana y calificó el momento actual como “decisivo” para el futuro de la isla.
La participación del Vaticano en este tipo de procesos no es nueva. En 2014, bajo el liderazgo del papa Francisco, la Santa Sede desempeñó un papel clave en las negociaciones que condujeron al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos tras décadas de ruptura. Aquellas conversaciones facilitaron la apertura de embajadas en Washington y La Habana y marcaron un periodo de distensión bilateral.
Mientras estos movimientos diplomáticos se desarrollan, el contexto político continúa siendo complejo. El presidente estadounidense Donald J. Trump afirmó recientemente que la situación económica en Cuba se ha deteriorado profundamente debido a la escasez de recursos esenciales como combustibles, alimentos y divisas, y sostuvo que la isla enfrenta presiones que podrían obligar a reconsiderar su relación con Washington.
Analistas consideran que, si bien el Vaticano no actúa como actor político directo, su capacidad histórica de mediación y su influencia moral le permiten desempeñar un papel relevante en momentos de tensión internacional. En el caso de Cuba, la Iglesia ha mantenido canales de comunicación tanto con las autoridades del país como con gobiernos extranjeros, lo que la convierte en uno de los pocos interlocutores aceptados por ambas partes.
Por ahora, no se han anunciado negociaciones formales ni un calendario concreto de conversaciones. Sin embargo, la confirmación de estos contactos diplomáticos sugiere que existen esfuerzos discretos para reactivar el diálogo entre La Habana y Washington en un momento marcado por dificultades económicas en la isla y por un escenario político regional en evolución.
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