El periodista independiente Vladimir Turró Páez, colaborador de CubaNet, denunció haber sido agredido por una funcionaria estatal que además rompió su teléfono móvil cuando intentaba documentar presuntas irregularidades en la distribución de agua potable mediante camiones cisterna en el municipio Arroyo Naranjo, en La Habana.
El incidente ocurrió la tarde-noche del sábado 7 de marzo de 2026 en la esquina de calle Norte y Calzada de San Agustín, en la barriada conocida como Calleja, donde residentes aseguran que el servicio de agua no llega a las viviendas desde hace más de veinte días, lo que ha obligado a muchas familias a depender del suministro mediante pipas.
Según relató el propio periodista al medio independiente CubaNet, varios vecinos acudieron a buscarlo a su casa luego de que el camión cisterna asignado al barrio descargara agua únicamente en tres viviendas antes de retirarse del lugar, lo que generó molestia entre los residentes que esperaban abastecerse.
De acuerdo con el testimonio de Turró Páez, un grupo de vecinos decidió buscar a la funcionaria encargada del reparto del agua para pedir explicaciones sobre lo ocurrido.
“Los vecinos vinieron a buscarme porque la pipa que debía abastecerlos echó agua en tres casas y se acabó. Entonces fuimos a buscar a la responsable del reparto para preguntarle qué estaba pasando”, explicó el periodista.
El reportero afirmó que la funcionaria no se encontraba en el punto donde debía supervisar la distribución del agua. Según su versión, fue localizada a varias cuadras del lugar, en compañía de otras personas.
“Cuando la encontramos estaba tomando cerveza con otras dos mujeres, lejos de donde debía estar trabajando, organizando y controlando el reparto de agua”, relató.
La situación se tensó cuando los vecinos comenzaron a cuestionar la distribución del agua y el periodista se identificó como reportero mientras grababa con su teléfono móvil para documentar lo que ocurría.
En ese momento, según su denuncia, la funcionaria reaccionó de forma violenta.
“Cuando le dije que era periodista y vio que estaba filmando todo lo que estaba ocurriendo, se me lanzó encima, me arrebató el teléfono y lo tiró contra el piso mientras gritaba que no le importaba quién yo era”, aseguró Turró Páez.
Vecinos consultados por el medio denunciaron además posibles prácticas de corrupción vinculadas a la venta ilegal del agua transportada por camiones cisterna. Según testimonios recogidos en la zona, el acceso al suministro puede costar entre 25 000 y 35 000 pesos cubanos, dependiendo de la cantidad entregada.
Los residentes sostienen que la comunidad enfrenta una grave escasez de agua potable, situación que afecta a más de 500 núcleos familiares que dependen actualmente de camiones cisterna para obtener el recurso.
El episodio ocurre además en un contexto de creciente tensión social en el área. La noche anterior al incidente, alrededor de medio centenar de vecinos salió a las calles para protestar por la falta de agua y los prolongados apagones, problemas que en los últimos meses se han extendido a diferentes barrios de la capital cubana.
Hasta el momento, no se ha informado públicamente si las autoridades locales han abierto alguna investigaciónsobre la presunta agresión denunciada por el periodista ni sobre las irregularidades señaladas por los residentes en la distribución del agua.
El caso vuelve a poner en el centro del debate las dificultades de acceso a servicios básicos en varias comunidades de La Habana, así como los riesgos que enfrentan reporteros independientes cuando documentan denuncias ciudadanas relacionadas con la gestión de recursos públicos.
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