Un viaje en ómnibus arrendado entre Santiago de Cuba y La Habana se extendió por casi 20 horas tras registrar seis averías mecánicas en plena carretera, según la denuncia de una pasajera en redes sociales. El trayecto, previsto para concluir en la mañana en la terminal de Villa Nueva, terminó con un retraso considerable y múltiples quejas por las condiciones del vehículo.
La viajera, identificada como Melissa Pérez, explicó que el ómnibus partió alrededor de las 2:00 p.m. con llegada estimada a las 6:00 a.m. Sin embargo, durante la madrugada el transporte sufrió seis roturas consecutivas, obligando a detenciones reiteradas que prolongaron el recorrido hasta casi las 20 horas.
Según su testimonio, las dificultades mecánicas no fueron el único problema. Denunció presencia de cucarachas, fallas en el sistema de aire acondicionado y altas temperaturas dentro del vehículo, lo que agravó la incomodidad del viaje, especialmente para pasajeros vulnerables.
La pasajera cuestionó además el precio del pasaje, fijado en 17 mil pesos, señalando que el costo no se corresponde con las condiciones reales del servicio. También criticó la falta de inspecciones técnicas rigurosas antes de realizar recorridos de larga distancia.
El episodio refleja una situación más amplia en el transporte interprovincial cubano, marcado por el deterioro del parque automotor, la escasez de piezas de repuesto y la creciente dependencia del sector privado. Aunque estos operadores han ampliado las opciones de movilidad, los controles y garantías de calidad resultan variables.
En medio de la crisis económica y las limitaciones estructurales, la movilidad interna continúa siendo uno de los principales desafíos cotidianos para la población, que enfrenta altos costos y riesgos operativos para trasladarse dentro del país.
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