Cuba anticipa un «ajuste doloroso»: ¿Supervivencia o mutación del modelo cubano?

LA HABANA — En una maniobra que analistas califican como una «preparación psicológica» ante un escenario de asfixia sin precedentes, la cúpula del poder en Cuba ha comenzado a socializar la idea de una transformación drástica. El viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, reconoció recientemente en declaraciones a la agencia EFE que la isla se encamina a una «reorganización» que supondrá dificultades extremas para la ciudadanía.

Bajo el habitual lenguaje de eufemismos estatales, el término «reorganización» —históricamente asociado a periodos de racionamiento y centralización— parece ocultar esta vez un plan de contingencia ante el colapso de sus pilares externos, especialmente tras la salida de escena de aliados estratégicos en la región y el endurecimiento del cerco energético.

Una economía en cuidados intensivos

El anuncio llega en un momento crítico para la administración de Miguel Díaz-Canel. Con una inflación que ha pulverizado el valor del peso y apagones que superan las 20 horas en diversas provincias, el país enfrenta niveles de escasez que superan los registros del «Período Especial» de los años 90.

Expertos consultados analizan cinco posibles rutas que explicarían el verdadero trasfondo de este «proceso doloroso»:

  • Militarización económica: Una absorción total de las funciones civiles por parte de GAESA, el conglomerado militar, bajo la premisa de una supuesta «eficiencia operativa» en tiempos de guerra económica.
  • Racionamiento digital y control social: La implementación de mecanismos electrónicos más estrictos para gestionar la escasez de alimentos y combustible, limitando aún más la autonomía individual.
  • Ordenamiento 2.0: Un nuevo ajuste monetario severo para intentar captar divisas, similar a la reforma de 2021, pero con efectos potencialmente más devastadores sobre el ahorro popular.
  • Blindaje de la élite: Una retirada estratégica hacia sectores clave (energía y turismo controlado) para garantizar la supervivencia del aparato de seguridad mientras la periferia social sufre los recortes.
  • El «Modelo Ruso»: La hipótesis de una mutación hacia un capitalismo oligárquico de uniforme. En este esquema, los activos estatales se transferirían a manos de figuras cercanas al poder, transformando el control ideológico en control económico privado bajo tutela militar.

Resistir para conservar el mando

El uso de la palabra «reorganización» permite al Gobierno admitir la gravedad de la crisis sin asumir la responsabilidad del fracaso sistémico. A diferencia de las «rectificaciones» de la era de Fidel Castro, el discurso actual carece de la épica de antaño, enfocándose meramente en la administración de un colapso que parece inevitable.

En el tablero internacional, La Habana observa con cautela los cambios políticos en el hemisferio, marcados por la Doctrina Monroe y una vigilancia más estrecha de Washington. Ante este panorama, el mensaje del Palacio de la Revolución parece ser de repliegue defensivo: cerrar filas internamente para evitar una transición política, aun a costa de profundizar la precariedad de los cubanos.

Fuente: EFE

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