Cuba define límites a un eventual diálogo con Estados Unidos

El gobierno cubano afirmó que existen temas que no serían objeto de negociación en un eventual intercambio con Estados Unidos, en momentos en que el presidente estadounidense Donald Trump ha reiterado públicamente que su administración mantiene contactos con La Habana y que ambas partes podrían estar cerca de un entendimiento.

Las autoridades cubanas rechazaron esa caracterización y señalaron que, aunque Cuba mantiene disposición al diálogo, actualmente no existe un canal formal abierto y, además, hay líneas que considera inamovibles. Así lo expresó el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, en declaraciones a The Associated Press.

Según el funcionario, Cuba podría considerar intercambios de carácter informal si se dan determinadas condiciones, pero dejó claro que no están sobre la mesa asuntos como la Constitución, el sistema económico y el modelo político vigente, definidos por el gobierno como principios no negociables. No obstante, indicó que existen otros temas bilaterales que sí podrían ser discutidos bajo un marco de respeto mutuo.

Las declaraciones se producen en un contexto de dificultades económicas y energéticas en la isla, marcado por restricciones externas y problemas en el suministro de combustibles. En ese escenario, Fernández de Cossío reiteró la posición oficial de que las sanciones estadounidenses han tenido un impacto significativo sobre la economía cubana, estimando pérdidas superiores a 7.500 millones de dólares entre marzo de 2024 y febrero de 2025.

El diplomático sostuvo además que Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos y que aspira a una relación basada en la convivencia pacífica, similar a la que mantiene con otros países. A su vez, señaló que la política de confrontación de Washington ha contribuido al aislamiento de la isla y constituye, desde su perspectiva, una excepción en el trato internacional.

En relación con la actual coyuntura, Fernández de Cossío afirmó que el país enfrenta la situación mediante medidas internas de ajuste, que describió como un enfoque de austeridad y adaptación, sin ofrecer detalles concretos sobre las estrategias a largo plazo para garantizar el suministro energético.

Las declaraciones oficiales, sin embargo, son recibidas con escepticismo por parte de sectores de la población, que recuerdan pronunciamientos previos del gobierno que posteriormente fueron matizados o rectificados. Ese historial ha contribuido a una percepción de cautela frente a los anuncios y explicaciones ofrecidos desde instancias oficiales.

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